¿Cómo funciona un pendrive?

Los pendrive o lápices USB constituyen una excelente herramienta para almacenar datos que mejoran con mucho a los antiguos diskettes o cd room, tanto en calidad de almacenamiento como en cantidad de datos. Aunque su utilización es muy sencilla, aquí explicamos como hacerlo.

Aunque, al ritmo que evoluciona todo lo que tiene que ver con la Informática, los pendrives, que son relativamente recientes, pronto se quedarán anticuados, su aparición constituyó un importante avance en lo que a almacenamiento de datos se refiere.

También llamados memoria USB o lápiz USB, los pendrives son dispositivos de almacenamiento de datos que utilizan memoria flash para guardar la información y, así poder trasladarla a otro ordenador o, sencillamente, hacer una copia de seguridad de un archivo.

Foto de un pendrive

Un pendrive o lápiz USB

Presentan infinidad de ventajas respecto a los antiguos CD room y diskettes. Respecto a aquéllos, resulta mucho más cómodo a la hora de introducir los datos y, en cuanto a éstos, un solo pendrive permite almacenar tanta información como cientos de diskettes. Además, son mucho más resistentes que ellos (los más modernos ya no se ven afectados ni siquiera por el agua).

Por otra parte, su utilización es sencillísima. Solamente necesitamos un ordenador con puerto USB -hoy día lo tienen todos- y basta enchufarlo para que el terminal lo detecte y nos de las instrucciones para visualizar y guardar su información.

Puede ocurrir que el pendrive no se adapte físicamente a la forma de nuestro puerto USB pero eso se arregla fácilmente comprando un conector en cualquier tienda de Informática.

Una vez instalado, aparecerá en la carpeta ‘Mi PC’ un acceso a esta nueva unidad bajo el nombre, generalmente, de ‘Disco extraible’. Accediendo a ella, podremos extraer la información igual que si se encontrase en nuestro disco duro.

Asímismo, existen pendrives de diferente capacidad. Los más pequeños, poseen unos pocos megas pero los hay ya de varios gigas. La utilización de unos u otros depende de nuestras necesidades y, muchas veces, del dinero que estemos dispuestos a gastar. En este sentido, no son muy caros. Por menos de diez euros podemos encontrarlos en cualquier negocio de Informática.

Aunque los primeros pendrives se fabricaron para puertos USB 1.0, hoy día ya contamos con puertos 3.0, que incrementan enormemente la capacidad de transferencia de datos debido a su mejor funcionamiento. Si los primeros poseían una sola línea de paso de información, éstos últimos poseen dos y permiten el tráfico bidireccional de ella. Además, tienen una mayor intensidad de corriente eléctrica, que acelera de modo significativo la transmisión.

No obstante, si tenemos pendrives más antiguos, no debemos preocuparnos, ya que, como sucedía anteriormente con los 1.0, los puertos 3.0 aceptan lápices preparados para 2.0. El único problema es que la transferencia de datos es más lenta.

Fuente: Faqoff.org.

Foto: Pendrive: Unpoquitodetodo en Flickr.

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