¿Cómo se origina un tornado?

Los tornados son fenómenos atmosféricos que arrasan todo lo que encuentran a su paso. Los constituyen grandes masas de aire que se mueven en sentido circular adoptando la forma de un cono invertido y que pueden tener más de cien metros de diámetro. Pero, ¿cómo se originan? En este artículo lo explicamos.

Los tornados son fenómenos meteorológicos temibles pues, cuando alcanzan velocidades elevadas, arrasan con todo lo que encuentran a su paso, desde árboles hasta edificaciones, pasando incluso por seres vivos.

Consisten en un enorme torbellino de viento con forma de cono inverso que puede abarcar incluso más de cien metros de extensión cuando toca tierra. Se hacen visibles gracias a la gran cantidad de agua y polvo atmosférico que llevan consigo. Además, en el hemisferio norte, generalmente giran en sentido contrario a las agujas del reloj, mientras que en el sur lo hacen a la inversa.

Foto de un tornado

Espectacular imagen de un tornado

Al igual que los terremotos se miden por la escala Richter, los tornados también tienen la suya propia: se trata de la creada por el profesor Tetsuya Fujita, de la Universidad de Chicago. Esta escala de Fujita abarca desde el F0 hasta el F5, que correspondería a los grandes tornados, cuyo diámetro alcanza, como decíamos, unos cien metros y que, lógicamente, devastan todo el territorio por el que se desplazan.

La respuesta a por qué se forman los tornados es un tanto compleja, ya que estos fenómenos, debido a su intensidad y a lo breve de su duración, no son fáciles de estudiar.

Sin embargo, los expertos señalan que en el origen de todo tornado se encuentra una tormenta a la que denominan ‘supercélula’. Se forma por el choque de masas de aire caliente que circulan a baja altura pero en sentido ascendente con flujos de aire frío que transitan a mayor altitud y tienden a bajar. Esta colisión provoca corrientes de aire verticales.

Cómo éstas se transforman en horizontales es algo que los científicos explican de diversas maneras. Pero la más comprensible consiste en imaginarse muchas moléculas de aire caliente ascendiendo hacía un punto de succión. Puesto que todas no pueden ocupar la parte central de este punto, irán progresivamente desplazándose hacia los laterales, originando que la corriente comience a ser horizontal.

Para comprenderlo mejor, es muy parecido a lo que ocurre cuando vaciamos una bañera o un lavabo lleno de agua: se forma una especie de remolino que hace girar el agua en sentido circular.

El embudo o vórtice así creado va extendiéndose hacia abajo y llega al suelo con velocidades que pueden alcanzar los trescientos kilómetros por hora. Además, en la superficie recoge todo tipo de materiales sólidos que lo hacen aún más destructivo.

Por otra parte, los tornados suelen darse en zonas de climas templados en las que confluyen masas de aire frío con otras de aire cálido. Un excelente ejemplo de ello es la llamada ‘rampa del Mississippi’ en Estados Unidos.

Fuente: Planeta Curioso.

Foto: Tornado: Paulmcenany en Flickr.