¿Cómo suprimir el apetito naturalmente?

En esta entrada conoceremos de cerca los supresores de apetito naturales y cómo funcionan

En el pasado –y a decir verdad, hasta ahora- muchas personas utilizaron las anfetaminas para inhibir el apetito. Estos medicamentos inhiben directamente el centro del hambre en el cerebro, pero pueden sobre excitar el sistema nervioso, aumentar la presión sanguínea y, cuando se dejan de tomar, provocan un efecto rebote en la sensación de hambre que se hace poco menos que incontrolable. A la larga, las anfetaminas pueden vaciar el cerebro de los neurotransmisores que controlan el impulso del hambre. Además, con frecuencia y en poco tiempo, se desarrolla tolerancia a las anfetaminas, lo que disminuye mucho su efecto supresor de apetito. Por otra parte, se ha visto que las anfetaminas desarrollan adicción en las personas que empiezan a consumirla para suprimir el apetito, pero pronto se encuentran usándola par mantenerse más despiertas durante más horas al día. Al mismo tiempo, van desarrollando tolerancia y necesitan cada vez dosis mayores de las mismas con los consiguientes efectos nocivos. Sin embargo, existen algunas alternativas naturales en el tema de los supresores de apetito. Veamos lo que muestran las investigaciones en este campo.

Imagen tomada de Flickr por CD Sanitaria

El aminoácido tirosina se usa en el cuerpo para formar dopamina, un neurotransmisor que puede convertirse en adrenalina, un estimulante muy fuerte. La tirosina actúa por un mecanismo similar al de la anfetamina, pero su efecto es mucho más suave y completamente natural. Este suplemento se ha usado para mejorar los estados de ánimo en el tratamiento de la depresión y, lo más importante, para controlar el apetito en los programas de control de peso.


Como es una sustancia natural que tiene un efecto mucho más suave, la tirosina puede ser una alternativa lógica, mucho más segura para los diversos medicamentos que se usan para controlar el apetito. Otro estudio se ha hecho en base a la hormona colecistoquinina, que es liberada por el duodeno de forma natural. Las investigaciones muestran que las personas obesas tienen cantidades menores de esta hormona, o una sensibilidad menor a ella. La administración de esta hormona se ha asociado también a la liberación de hormona de crecimiento. Dado el potencial de esta última para aumentar el consumo de grasa corporal, en diferentes décadas han usado tabletas de colecistoquinina, pero sin un apoyo científico ya que las investigaciones sobre esta hormona son muy limitadas.

Se ha demostrado también, que el aminoácido L-fenilalanina es un agente potente en la liberación de la colecistoquinina, y por lo tanto constituye una ayuda para disminuir el hambre. Esto en cuanto a los suplementos disponibles para suprimir el apetito de manera natural. Ahora hablemos de algunas formas concretas de “engañar” al organismo y disminuir el apetito. La mejor forma de hacerlo es disminuir la estimulación del apetito o evitarla por completo. Mantener niveles de azúcar y de aminoácidos en la sangre relativamente constantes es la clave para controlar el hambre. Este mantenimiento puede lograrse ingiriendo entre cuatro y seis comidas balanceadas al día. Han de ser porciones pequeñas y no banquetes pero que consten de proteína de calidad y de carbohidratos complejos. Como estas comidas tienen que ser pequeñas, deben comerse lentamente, masticar los alimentos por completo y tomar muchos líquidos. Los carbohidratos complejos son esenciales, ya que se digieren y absorben lentamente, lo que crea un aumento relativamente lento y estable de glucosa en la sangre. La ingestión regular de proteína diminuirá también el apetito al estabilizar los niveles de aminoácidos en la sangre.

Imagen tomada de Flickr por h.wren

Cuando se necesita hacer una dieta, será necesario suplementar con vitaminas y minerales ya que una deficiencia de estos puede estimular el apetito. Otro consejo es evitar oler alimentos, ya que esto estimula el centro del hambre. De ser posible hay que evitar los restaurantes en los que sabemos que será difícil controlarnos. En casa la escena debe ser similar y no tener ala vista tentaciones que nos puedan hacer comer de más. Otro método simple es escribir planificadamente lo que se va a ingerir en el día, así podremos controlar las calorías y ajustar las proporciones de cada uno de nuestros platillos. Si realmente nos da hambre, hay que mantenernos ocupados y tratar de elevar la temperatura del cuerpo. Muchas veces la sensación de hambre se confunde con la sed. Hay que descartar esto tomando dos vasos grandes de agua cuando sintamos hambre. Por último, cuando se piensa en hacer una dieta, es mejor hacerla gradualmente en el tiempo e irla adoptando como estilo de vida ya que las dietas que empiezan rápido terminan rápido y además mal.