¿Cómo vivían los antiguos griegos?

Es curioso comprobar cómo, aunque hayan pasado dos mil años, la vida cotidiana de los pueblos no varía tanto. Si, por ejemplo, tomamos a los habitantes de la Grecia clásica vemos como sus hábitos cotidianos -las comidas, los entretenimientos, los banquetes o los gestos- no diferían tanto de los actuales.

A poco que se profundice en la vida diaria de los pueblos, se aprecia un hecho curioso: sus actividades cotidianas no difieren tanto. Incluso, si tomamos dos civilizaciones lejanas en el tiempo, también podemos comprobar que –a grandes rasgos y salvando las diferencias procedentes de los avances técnicos y científicos- sus hábitos de vida guardan bastante parecido.

Foto de un ánfora griega

Un ánfora griega decorada con motivos cotidianos

Un buen ejemplo de ello se extrae de repasar la vida cotidiana en la antigua Grecia y, muy especialmente, en su urbe más importante, Atenas, en su periodo clásico. Las fuentes se hallan en la literatura y el arte de la época.

El ciudadano ateniense no gustaba de grandes ostentaciones. Sus casas eran dignas pero sin excesiva aparatosidad. Los hombres pasaban la mayor parte del tiempo en la calle y por ello no se preocupaban de tener grandes lujos en casa.

Eran personas madrugadoras. Tras tomar un frugal desayuno –pan con aceite o vino- salían para dirigirse a sus ocupaciones. Quiénes tenían negocios o tierras, se ocupaban de ellos hasta el mediodía. En cambio, los que vivían de rentas pasaban la mañana en el ágora o plaza principal del la urbe donde los ciudadanos se reunían para hablar y debatir.


Al mediodía, regresaban a sus casas para tomar una comida ligera y hacer un breve reposo. Después, salían de nuevo para dirigirse a los baños públicos y a las barberías, donde continuaban sus relaciones sociales y, al caer la tarde, retornaban a casa para cenar.

Ésta era la comida más importante del día. Podía realizarse en familia o, si había invitados, se organizaba un ‘symposion’, es decir, un banquete. Cuando éstos llegaban, los esclavos les lavaban los pies y, a veces, los coronaban con guirnaldas. Después, pasaban al comedor donde, reclinados en lechos y con la mano derecha –no había cubiertos-, tomaban las viandas que iban poniéndose en mesas bajas.

Si había mujeres presentes, se retiraban entonces y los hombres bebían vino con agua y uno de ellos –el ‘simposiarca’- proponía entretenimientos tales como música, bailarinas, poesía o juegos.

Foto del Parthenón

El Parthenón, gran símbolo de la Grecia clásica

Precisamente, las mujeres llevaban una vida bastante marginal respecto a los hombres. Aunque dedicaban bastante tiempo a su arreglo y adorno –con cremas, perfumes y joyas-, apenas salían de casa.

Por otra parte, el saludo griego difería del romano. Si éstos se acostumbraban a besar, aquéllos sencillamente levantaban la mano derecha. El apretón de manos, que ya existía, se reservaba sin embargo para ceremonias solemnes o sellar pactos. En cuanto a los gestos de aprobación y rechazo, eran idénticos a los nuestros, puesto que, para lo primero, aplaudían y, para lo segundo, gritaban y silbaban.

Como podemos apreciar, la vida cotidiana hace más de dos mil años no era tan distinta a la de hoy día en sus rasgos esenciales. Incluso existía un lugar donde uno podía enterarse de todos los chismes de la ‘polis’: el citado ágora.

Fotos: Ánfora: Zaqarbal en Flickr | Parthenón: Roblisameehan en Flickr