Todos hemos oído alguna vez la frase ‘este niño no se está quieto’. Esto no es malo, pues lo lógico es que juegue y sea travieso. Pero existe un límite a partir del que debemos preocuparnos y es cuando su hiperactividad tiene causas patológicas.

Thomas Edison, quién se cree fue un niño hiperactivo
En efecto, el TDA/H o trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una enfermedad que afecta a aproximadamente el 5 % de los niños en edad escolar y su causa es una disfunción en ciertas áreas del cerebro. Por tanto, la dieta o la educación no producen esta alteración.
La enfermedad es difícil de percibir por parte de los padres, ya que todos los niños se distraen o están muy activos en algún momento. Pero hay una serie de indicios que pueden ayudar a sospechar algo. Los principales son: el niño no logra prestar atención a los detalles o comete errores por descuidos en sus tareas, incluso cuando juega; parece no estar escuchando cuando le hablan directamente; no sigue instrucciones y no termina los deberes escolares; no le gusta participar en actividades que requieren esfuerzo mental por un tiempo largo; pierde sus cosas –juguetes, libros, lápices, etc-; se distrae fácilmente y es olvidadizo; y se muestra hiperactivo.
Si el niño presenta varios de estos síntomas de forma severa, no estará de más llevarlo a la consulta de un profesional para que lo valore. El TDA/H no tiene cura, es una enfermedad crónica, pero no debemos alarmarnos, pues sus síntomas pueden mejorarse de forma importante y el muchacho llevará una vida normal.

Albert Einstein, otro ilustre niño hiperactivo
Aparte de la medicación que corresponda y que debe recetarla el profesional, existen otras pautas a seguir por el entorno del niño. Así, existen programas académicos y de apoyo adecuados a su problema, técnicas de conducta para ayudarlo que los padres pueden aprender, etc.
En este sentido, algunos de los hábitos y técnicas que los padres pueden utilizar son los siguientes: mantener una rutina diaria constante, tanto de actividades como de horarios; mantener los objetos de uso habitual en el mismo lugar, fáciles de ver; hacer listados que ayuden al niño a organizar sus tareas; y tener unas normas constantes de conducta que no se cambien cada poco.
De cualquier modo, si sospechamos que nuestro hijo puede tener este trastorno, lo mejor es ponerse en manos de un profesional que le haga las pruebas pertinentes y, en caso de que padezca la enfermedad, le proporcione un tratamiento adecuado.
Fotos: Edison: Shizhao en Wikipedia | Einstein: Hemulen en Wikipedia
quisiera saber de alguna medicina que pudiera conseguir para la himperactividad gracias
hola tengo un niño de cinco años y pormas que siempre le repito que deje de hacer tal cosa no logro que escuhce y deje de hacerlas solo juega brinca salta es inquieto sera que puede tener problemas de imperactividad