Alucinaciones: ¿Qué son y cómo se clasifican?

Las alucinaciones eran consideradas hasta hace unos pocos cientos de años como cosa de brujería o magia. Afortunadamente, hoy día la Ciencia ha avanzado mucho y no sólo ha demostrado su existencia sino que también las ha clasificado según sus diversos tipos. Aquí explicamos en qué consisten y cómo se agrupan.

Hasta hace unos pocos cientos de años, las gentes ignorantes consideraban a las alucinaciones como cosa de brujería o de magia. Afortunadamente, los tiempos han cambiado y la Ciencia avanzado mucho y, hoy día, la Psicología, además de confirmar la existencia de este extraño fenómeno mental, ha sabido tipificar los tipos de ellas que existen, al margen de raras teorías paranormales.

Los psicólogos definen la alucinación como “una experiencia de percepción sensorial que se produce en ausencia de un estímulo real externo que la justifique” o, dicho con otra palabras, se trata de que la persona cree estar viendo, oyendo o sintiendo algo que no existe en el mundo real (por ejemplo, el típico espejismo de ver un paisaje donde no lo hay). Además, esta sensación coincide con otras percepciones sanas y verdaderas y el sujeto cree realmente que está ocurriendo, una circunstancia que en Psicología se conoce como “juicio de realidad positivo”.

Foto de una imagen alucinatoria

Las alucinaciones van asociadas a algunas enfermedades

Las causas de las alucinaciones pueden ser muy variadas. Dejando a un lado las producidas por adicción a las drogas, pueden deberse a fiebre elevada, narcolepsia –ataques de sueño repentinos-, ciertas enfermedades físicas o a padecimientos mentales como la epilepsia, la esquizofrenia y la depresión psicótica. Cuando una persona empieza a alucinar y se aleja de la realidad, debe ser evaluada de inmediato por un médico pues el mal que lo causa puede requerir atención sanitaria de urgencia.

Por otra parte, las alucinaciones se clasifican según el sentido que las percibe. Así, hablamos de alucinaciones auditivas en las que el enfermo oye que le hablan y que, a su vez, se dividen en acoasmas –se trata de sonidos sin mensaje- y fonemas –más grave, pues escucha palabras o frases elaboradas-. También de alucinaciones visuales, que incluyen un amplio abanico que va desde las más simples o fotopsias, cuando se ven imágenes estáticas, hasta las más complejas o extracámpicas, cuando el paciente ve cosas que se encuentran fuera de su campo visual (por ejemplo, lo que ocurre en otra ciudad).

Un tercer tipo son las alucinaciones táctiles, que pueden ser activas si el enfermo cree estar tocando algo o pasivas si nota que está siendo tocado. Hay dos tipos principales: las hídricas –el paciente piensa que el agua recorre su piel- y las hápticas –cree que se la recorre otra cosa, por ejemplo, insectos-. También existen las gustativas y las olfativas, aunque en estos casos es más difícil distinguir cuando se trata de una alucinación y cuando de un hecho real. Por último, un caso curioso es la llamada alucinación cinestésica o psicomotriz, en la que el sujeto percibe que partes del cuerpo que ya no tiene (por ejemplo, tras una amputación) se le mueven.

Fuente: De Psicología.

Foto: Abode of Chaos.

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