Los calambres

En esta entrada veremos cuál es el mecanismo que libera la fomación de los calambres y daremos algunos tips para contrarestarlo

Calambres, qué palabra tan terrible. Todos conocemos el dolor de un músculo cuando se hace nudo y lo peor del caso es que pueden presentarse en cualquier momento. Por ejemplo al cambiar repentinamente de posición o luego de alguna actividad física. Los calambres pueden presentarse también durante la noche. Estás disfrutando de un gran sueño cuando de repente te despiertas por un calambre masivo en la parte postrero de los muslos. Los calambres, aunque se padezcan de vez en cuando, son muy incómodos. Si lo han experimentado en medio de alguna reunión o cita saben a lo que me refiero. Afortunadamente las causas son tan numerosas como sus soluciones e incluso prevenciones. Lo primero que nos dice el instinto ante esta situación es que nos estiremos. La mayoría de los casos de calambre no son tan graves y es relativamente fácil enfrentarse a ellos. El estiramiento tiene que ser estático, es decir, debemos estirar el músculo implicado y mantenerlo en esa posición y no hacer ningún movimiento de rebote. Si los calambres nos asisten en forma continua, debemos estirarnos al menos una vez al día, de preferencia antes de dormir.

Imagen tomada de Flickr por fernandomelo

Otro buen método para aliviar un calambre puede ser la compresión. Hay que presionar firmemente el músculo acalambrado. La compresión estira el músculo y es la mejor solución cuando uno se puede colocar en posición para hacer un estiramiento adecuado.

Muchos calambres se dan de noche, mientras dormimos. Para evitar estos inoportunos eventos, un buen consejo es dormir de costado y no tener muchas cobijas que imposibiliten un libre movimiento de los pies. Otro consejo práctico para cortar un calambre es morderse los labios, sin embargo es una práctica un tanto delicada pues no podemos hacerlo tan suavemente que no surta efecto ni tan fuerte como para hacernos sangrar. Una técnica parecida sugiere pellizcarnos fuertemente cualquier parte del cuerpo para provocar una distracción sensorial. Parece que funciona en muchas personas. Otra forma de contraatacar al calambre es ponerse de pie como un resorte apenas se sienta el mínimo aviso de que esta en camino. Todas estas técnicas –medio extremas- tienen su sustento en la naturaleza bioeléctrica del calambre y se basan en confundir al cuerpo.

Fisiológicamente hablando, el calambre es una contracción muscular que no se ha relajado. Las fibras musculares reciben la señal de contraerse. Esta señal la reciben de los nervios motores conectados a la columna vertebral. Un nervio motor (un nervio conectado a una fibra muscular) puede estar asociado a una o dos fibras musculares, pero también puede estar asociado a más de cien de ellas. A las combinaciones nervio-músculo se les llama unidades motoras. Los músculos muy fuertes como los muslos tienen unidades motoras grandes y cada nervio motor está conectado amuchas fibras musculares. Los músculos se contraen cuando las estructuras dentro de las fibras llamadas miosinas, jalan junto con otras estructuras a las que se les llama actina. El proceso comienza cuando el sistema nervioso manda la señala al músculo para que se contraiga. La contracción de las fibras musculares necesita energía., la cual es proporcionada por una sustancia llamada ATP (adenosin trifosfato). El ATP es muy importante para entender el por qué de los calambres musculares porque cuando no existe en el músculo, puede desarrollarse un tipo de calambre más serio llamado contractura.

Imagen tomada de Flickr por picccachu

Los músculos también pueden aumentar la producción de fuerza cuando las señales nerviosas se envían rápidamente. Si el músculo es hiperactivo, la estimulación repetida de la unidad motora puede provocar una contracción muscular sostenida que no se relaja, es decir, un calambre. Si el calambre no se relaja, la sustancia de energía en el músculo (ATP) se acaba y el músculo entra en una contractura. En cuanto a los métodos de prevención de los calambres también podemos citar algunos. Por ejemplo se puede usar quinina. Esta sustancia se utilizaba para la malaria pero desde la década del cuarenta, se vio que era efectivo para reducir la influencia de los calambres nocturnos ya que ayuda a disminuir la excitabilidad de los músculos. Los baños calientes antes de dormir también son recomendados por sus propiedades relajantes sobre el músculo pero no hay que dejar que el efecto remita y debemos abrigarnos rápidamente luego de la ducha, de lo contrario el cambio brusco de temperatura más bien elevará las oportunidades de que se presenten los calambres. Finalmente, debemos recomendar una adecuada hidratación a lo largo del día pues los calambres también están asociados con la pérdida de electrólitos como el sodio, el potasio y el cloro.