Apariciones de extraterrestres: un fenómeno mundial

¡La mayoría de la gente piensa que el fenómeno Ovni se limita prácticamente a los Estados Unidos; os dejamos un artículo que trata de eplicar como el fenómeno se exiende por el planeta entero.

El periodista Stéphane Allix publicó en 2006 un libro titulado “Extraterrestres: la Investigación”, que propone un análisis en profundidad de los temas más pertinentes de la ufología moderna. Se consagra un importante capítulo de la obra, en particular, al fenómeno de la abducción. ¿La abducción extraterrestre es una realidad? ¿Y en caso afirmativo, cuál es el objetivo de estas entidades?

Se enfrenta a las personas a una experiencia cuya realidad no pueden negar, pese a que con todo se juzga imposible. Allí reside la causa principal de la aparición de un estado de estrés post traumático: vivir algo que no es posible”.

Imágen típica abducción

Imágen típica abducción

En Sudáfrica, John Mack descubrió que los Zulúes bautizaron a los mismos pequeños seres grises descritos por sus experiencers en Mantindane. Cita al curandero zulú Credo Mutwa que declaró: “Pregunta a los Pigmeos, al Bushmen del Kalahari, al Ovahimba de Namibia, a las tribus del Zaire. Todos les hablarán de la presencia creciente entre nosotros de lo que llaman en Occidente los extraterrestres”. John Mack descubrió que los contactados describen los mismos tipos de seres de África a Brasil, de Australia a Turquía. Además en algunas culturas tradicionales, se informa de su existencia desde siglos. Por ejemplo, algunos indios de la selva amazónica, se llama Ikuyas a seres precisamente descritos como pequeñas entidades de gran cabeza de la que hablan Karin, Sabida o Will. Las circunstancias de los encuentros entre estos ikuyas y los indios son similares a las informadas por los investigados por John Mack. Estas entidades no pueden dirigirse por medio de las técnicas espirituales tradicionales de los chamanes, y se asocian a menudo a observaciones de objetos o fenómenos luminosos. El terror, a veces, es el mismo para los testigos indios, africanos, que para los pacientes de John Mack.

El investigador Budd Hopkins cita el caso de una mujer y de sus hijos (de 16 años) que volvían a ser ellos, bastante entrada en la noche, después de una celebración familiar. El coche se detuvo, luego una luz rodeó el vehículo. Cuando volvieron a ser conciencientes, la madre era incapaz de conducir y los hijos tuvieron que llevarla a casa. La madre tenía sensaciones físicas, muy obsesivas, sobre la cara y sobre el cuerpo. Tienen una especie de agujero negro en su vida que dura dos horas. Algunos años después de aquello, la mujer ha tenido un accidente: se chocó sw cabeza contra una pared y cayó inconsciente al suelo. Sangrando por la cabeza, se condujo al hospital, donde los médicos sospecharon una fractura de cráneo. El radiólogo le preguntó que cuando le habían puesto ese pequeño objeto metálico que tenía en el cerebro. Respondió que no sabía nada a este respecto, que nunca había tenido nada a la cabeza. Se hizo una nueva serie de pruebas, donde se puede ver claramente el objeto.

Budd Hopkins posee una de estas radiografías, acompañada del informe del radiólogo que describe este objeto muy profundamente insertado en el cráneo, tanto que no se puede quitar. El cirujano precisó que sería extremadamente peligroso intentar extraerlo. La mujer con todo nunca se había sometido, en su vida, a una operación de la cabeza. Otros abducidos informan de que se insertó un implante en su cuerpo, en su cráneo, o bajo su piel. Piensan que es una clase de marcador que permite a los extraterrestres seguirlos y encontrarlos dónde estén.

Para Stéphane Allix, su encuentro con John Mack (1929-2004) fue determinante para constituir un expediente sólido en el ámbito de las abducciones. Este último, profesor de Psiquiatría en Harvard, encontró decenas de abducidos y se dio cuenta de que éstos no sufrían de desordenes de carácter psíquico. Las experiencias informadas poseen todas las características de acontecimientos reales: narraciones detalladas que no parecen contener estructura simbólica evidente, intensos traumatismos emocionales y físicos (con a veces pequeñas lesiones aparentes sobre el cuerpo de las víctimas), lógica y coherencia de los relatos hasta con el más mínimo detalle…

John Mack escribió que las energías y las emociones que cruzan y trastornan a estas personas en el momento en que hacen el relato de su drama tienen una intensidad incomparable con ninguna otra que haya podido realizar en su trabajo como terapeuta.

El autor se entrevistó con algunos de sus pacientes, quienes John Mack llamaba “experiencers”, los que dicen haber sido en contacto con entidades no humanas. En la mayoría de los casos, la persona está en coche o en la cama y luego hay una luz, de las entidades que entran en la habitación. Los experiencers se sienten paralizados, los cogen, se los llevan… Hablan de comunicación telepática con esas entidades.

En algunos casos, John Mack propuso una sesión de hipnosis ligera: en estas sesiones, recuerdos vuelven de nuevo la mayor parte del tiempo con muchos detalles. Diferencias subsisten entre los testimonios, pero Mack observó que se refieren aún más a la interpretación que se hace de las experiencias en las distintas culturas que sobre el núcleo de la propia experiencia. Las características principales (tipo de entidad, emoción intensa, circunstancias de los encuentros) son idénticas. John Mack constató que el fenómeno de las abducciones extraterrestres no se limita del mundo occidental y no es el producto de la tecnología espacial, pero que el fenómeno es universal, por lo tanto no dependiente de una cultura particular.