Cómo combatir la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel muy común. Se calcula que la padecen entre el quince y el veinte por ciento de los europeos, especialmente niños. No es grave, pero sí molesta y dolorosa. Consiste en una hipersensibilidad de la piel que origina eccemas y heridas. No obstante suele desaparecer después de la adolescencia. Para ayudar a prevenirla, proponemos aquí una serie de consejos procedentes de la revista ‘Mi pediatra’.

 

    La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel más común de lo que creemos. Se calcula que entre un quince y un veinte por ciento de la población europea la padece, especialmente niños. Consiste en la irritación de la piel sin causa aparente, es decir, en la aparición de rosetones, manchas blancas o eccemas especialmente en el rostro, aunque pueden hacerlo en otras zonas del cuerpo.

    Se cree que su origen es hereditario y es una manifestación de hipersensibilidad de la piel. En ocasiones, la simple baba o el sudor bajo la barbilla, al producir picor y éste llevar al rascado, originan la eccemación.

    No es, desde luego, una enfermedad grave y suele desaparecer una vez pasada la adolescencia, pero no tiene cura. Lo que sí podemos hacer, en caso de que nuestro hijo la padezca, es –aparte de acudir al especialista- seguir unos sencillos consejos que nos proporciona el doctor Fonseca en la revista ‘Mi pediatra’:

    Debe evitarse el exceso de calor, especialmente el producido por fuentes aéreas: calefacciones de coches, convectores, etc. En este sentido, es también conveniente evitar bañar al niño, pues esto origina vapor caliente. Es mejor ducharlo, de forma breve, con agua templada y evitando detergentes.

    Igualmente, debe evitarse el contacto de la piel con sustancias irritantes como saliva, orina, heces, etc. Incluso debemos usar ropa de cama de algodón, nunca de fibras sintéticas, lana, plásticos u otros tejidos que sean susceptibles de irritar la piel.

    Asímismo debemos procurar que el niño tenga siempre las uñas cortas para evitar el rascado y que, con él, aparezcan los eccemas.

    Por otra parte, la exposición solar suele resultar beneficiosa. No obstante, deben adoptarse las medidas de protección adecuadas para la edad y el tipo de piel del paciente.

    Las naranjas, el limón y otros alimentos ácidos pueden irritar la piel si entran en contacto con ella. Por su parte, los ricos en histamina, como el marisco o las fresas, pueden aumentar el picor. Este efecto también puede ser producido por el café, el cacao o las bebidas de cola. Por ello, el consumo de estos últimos debe ser limitado.

    Si, llegados a la edad adulta, la enfermedad persiste, debemos tener en cuenta que son poco recomendables los trabajos que impliquen contacto frecuente con agua y productos químicos irritantes –peluquería, construcción, etc-.

    Estos consejos serán, sin duda, de utilidad, pero lo mejor que podemos hacer es ponernos en manos de un especialista, pues cada caso es distinto y él sabrá cuáles son los pasos más adecuados a seguir.

Fotos: Niño con dermatitis atópica: Jaro.p en Wikipedia | Eccema: Chamaeleon en Wikipedia