¿Cómo se origina la lluvia ácida?

La lluvia ácida viene siendo un problema constante para nuestro ecosistema gracias a las producciones contaminantes actuales. Pero, ¿cómo se genera este fenómeno?

lluvia ácida

Desde hace algunos años la ecología es una preocupación que, lentamente, va ganando espacio en los medios de comunicación y en nuestras conversaciones. Muchas veces se utilizan nombres que, si bien guardan alguna relación con lo que están denominando, tienen la cualidad de hacernos imaginar situaciones diferentes de lo que en realidad son.

Al pensar en lluvia ácida es difícil no imaginarse una especie de lluvia de ácido que va “comiéndose” todos aquellos lugares por donde se derrama. Es que, generalmente, no conocemos lo que son los ácidos y el modo en que actúan, por lo que nos guiamos por las películas que nos muestran que una gota de ácido puede atravesar el suelo de un edificio.

En realidad, al hablar de “acidez” debemos considerar el PH que posee determinada sustancia. Así, por ejemplo, el Vinagre tiene un PH de 3 y, en el caso de la lluvia común, el PH del agua es de 5,65, lo cual da un grado de acidez moderado. Es decir, que toda lluvia es relativamente ácida. Los científicos dan el nombre de “lluvia ácida” a aquella en la que el PH se encuentre por debajo de 5 PH.

El proceso de formación de la lluvia ácida es similar al de la lluvia común, el agua de la superficie terrestre se evapora y se eleva gracias a las diferencias de temperatura que hay entre la superficie y la atmósfera. Al ganar altura ese vapor de agua se junta en nubes y se enfría, volviendo a tomar estado líquido (lluvia, niebla) o sólido (granizo, nieve). Si en la atmósfera hay gran cantidad de gases con PH alto, el agua incorporará tales gases en el momento en que se transforma de estado, por lo que su PH descenderá y se convertirá en un elemento mucho más ácido, llegando a perder su condición de “agua” (H2O) y convertirse en Ácido Sulfúrico (H2SO4) o Ácido Nítrico (HNO3).

Entre los efectos que las precipitaciones ácidas pueden tener se destacan las consecuencias para los animales (los humanos incluidos), los vegetales y las construcciones.

En relación a los daños a la vida animal se encuentran los daños pulmonares a causa de respirar oxígeno viciado por los efluvios ácidos y de piel, a causa del contacto con la misma. En el caso de los peces, se han reportado casos de alta mortalidad ictícola en zonas donde se produjeron tales precipitaciones y no hubo renovación de los cursos de agua.

En cuanto a las plantas no las mata directamente, pero las debilita, lo que las deja a merced de los elementos y animales. Además puede hacer que pierdan algunas pátinas protectoras, lo cual las deja en un estado de vulnerabilidad mayor.

Por último, las construcciones, especialmente las de metal, sufren la corrosión de esta lluvia particular, lo que acorta su vida útil y la resistencia de los materiales al resto de los elementos. De todos modos, los ácidos son más efectivos cuando su acción es prolongada en el tiempo, por lo que el rocío de ácido pluvial no es tan dañino como si hubiese una inundación y un auto quedase sumergido durante horas en este liquido, lo que llevaría a su práctica destrucción.

Fotografía: Carlos de las Piedras

Dejar un Comentario