El calcio y su importancia

En esta entrada veremos que el calcio no sólo se acumula en los huesos sino que es de vital importancia para nuestras funciones corporales

El calcio debe ser uno de los minerales que más importancia ha tenido en los últimos años, sobretodo después de que se confirmara su impacto sobre la salud de los huesos y su estrecha relación con la osteoporosis, una de las enfermedades más debilitantes de la época moderna. Otras investigaciones indican que este mineral es capaz de prevenir el cáncer de colon, bajar la presión arterial, impedir ataques al corazón y las anginas de pecho. Una deficiencia de calcio supone muchos desórdenes metabólicos. Este mineral es importante para el funcionamiento básico de las células ya que está implicado en la contracción muscular y en la transmisión de los impulsos nerviosos que acaecen cuando el calcio emigra a través de las membranas celulares. En combinación con otros minerales, el calcio otorga tono muscular, lo cual es muy importante pues el peso de los músculos obliga a nuestros huesos a soportar presiones y si no hay suficiente calcio en ambos, puede haber degeneraciones como la artritis. Nuestro cuerpo contiene algo más de un kilo de calcio de los cuáles el 99% se encuentra en los huesos y en los dientes y el 1% restante, circulando en sangre.

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Ese 1% es tan fundamental para los procesos químicos que nos mantienen vivos que nuestros cuerpos lo sacarían de los huesos si hiciera falta. Al prolongar ese estado, la persona puede sufrir de osteoporosis, deformaciones óseas y fracturas. Nuestro cuerpo coge el calcio que necesita para mantener los latidos adecuados del corazón, regular las hormonas, enviar impulsos nerviosos, contraer los músculos y controlar las enzimas.


Estas contracciones de las células musculares voluntarias e involuntarias dependen del movimiento de los iones de calcio a través de los músculos y de las membranas celulares de los nervios. Con el 99% del calcio corporal depositado en los huesos y dientes, el restante 1% aparece en los fluidos corporales y en los tejidos blandos pero en forma de iones. Esta forma iónica, además de las funciones ya citadas, también se usa en el ciclo de la liberación de energía mediante el ATP (adenosin trifosfato) que es el motor y renovador de toda actividad celular. Este mineral también juega un papel en la curación de las heridas. Cuando nos pasa algo, el calcio se dispone a actuar e inicia el proceso de curación inmediatamente después.

Otra de las grandes maravillas de este mineral es su capacidad para actuar en contra del cáncer de colon, revirtiendo la conducta anormal de las células alrededor de este, amén de sus propiedades preventivas al respecto. Algunos estudios muestran que varios pacientes que consumían 1200 miligramos de calcio al día durante tres meses, mejoraron en las anormalidades celulares que presentaban en el colon mientras que los que no consumieron calcio desarrollaron el cáncer de colón. En cuanto a sus funciones sobre la densidad ósea, los especialistas señalan que, tan importante como consumir las cantidades mínima s de calcio que se requieren al día, es hacer alguna actividad física que imponga una demanda sobre nuestro organismo para que éste se vea en la necesidad de captar ese calcio y añadirlo a los huesos. En ese sentido, los médicos sostienen que la falta de tensión periódica sobre músculos, tendones y hueso produce pérdida ósea, junto con algunos hábitos de la persona asociadas al sedentarismo como el consumo de tabaco y sobre todo del café. Al parecer, este último interfiere con la asimilación de calcio por parte de nuestro organismo.

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Lo que llevo a los médicos a la asociación de calcio con la tensión que se debe ejercer con el cuerpo, fueron las observaciones que se hicieron con astronautas. En efecto, se vio que en ausencia de gravedad, la tasa de pérdida de calcio de estos hombres se aceleró llegando a ser del 5% diario cuando no hacían ejercicios de resistencia mientras estaban en el espacio. Los estudios continuaron a raíz de estos hallazgos y se vio que en pacientes que sufrían de osteoporosis, la mejora de su salud estaba dada incluso por un simple paseo al aire libre, siempre en la presencia de suplementos de calcio. La principal fuente de calcio es la leche, sin embargo, se necesita un litro de esta para alcanzar el mínimo diario requerido y sabemos que la intolerancia a la lactosa alejará a varios y otros desistirán de tomarla por las 700 calorías al día que estaría representando amén de la grasa. Otra buena fuente de calcio son las espinacas y las hojas verdes en general pero deberíamos consumir cantidades enormes también. Los suplementos de calcio acuden en nuestro auxilio ya que son baratos y vienen reforzados con vitamina D, esencial para su asimilación.