El ciclo olímpico

Cuando mencionamos los hiperbóreos, no debemos confundir los pueblos indoeuropeos con los dioses del ciclo olímpico. Ésto es lo que intentaremos explicar ahora, de qué va ese ciclo y que importancia tiene para la Historia Oculta que estamos tratando.

No encuentro un mejor título que éste, ya empleado por Julius Evola en su libro “El misterio del Grial“, para hablar del tema. Decir Hiperbóreos no sólo sería repetir un título anterior, sino que no sería del todo exacto, o al menos se confundiría la realidad histórica con la denominada superhistórica.

El nazismo estaba relacionado estrechamente con el ciclo áureo

Cuando hablamos de hiperbóreos como pueblo originario, dejamos ver también la posibilidad de una existencia de ellos mismos en un llamado “ciclo áureo“, es decir, seres inmortales, dioses para ser más claros. La denominación de ciclo olímpico indica eso, aunque adaptado para mejor comprensión, a lo que es la mitología griega.

Algo de esta raza de dioses podemos conocer si investigamos y ahondamos en el pensamiento Nazi, pues sabido es que Hitler admiraba Dioses antiguos no tan conocidos, principalmente de corte irlandés y/o escandinavo. Los mismos, son éstos, quienes se encuentran en este ciclo olímpico.


Se aduce, o muchos creemos, que una raza áurea, de dioses inmortales, dieron vida a algunas civilizaciones de gran importancia. Es una tradición, una creencia de que nos cedieron enseñanzas divinas, creencias místicas para ser parte de ellos, e incluso se mezclaron entre nosotros en los inicios.

Sin embargo, la raza comenzó a involucionar y por ello estos seres inmortales decidieron ocultarse. Esto lo podemos comprender mejor tomando en cuenta las palabras textuales de Hesíodo: “los seres de la era primordial no murieron, sino que pasaron de forma invisible a guiar a los mortales“.

Existen cientos de símbolos que nos indican su existencia en el pasado, pues han quedado relegados a la llamada superhistoria, ya que la historia ha continuado tal y como la conocemos. Estos recuerdos y símbolos permanecen más que nada en las regiones donde se originaron.

Los castillos: símbolo de inviolabilidad

Esta raza olímpica es la adorada por muchos ocultistas o personas afines a tales creencias, como también son objeto de estudio de los teósofos y apasionados de las religiones ocultas.

Nosotros podemos comenzar a tomarlos en cuenta para comprender mucho más allá lo que puede ser el origen de las civilizaciones, no sólo la nuestra sino, siguiendo doctrinas teosóficas, aquellas como Lemuria o la Atlántida, pues están en estrecha relación con todo este tema. Sólo hace falta investigar más, estudiar a fondo e intentar comprender la verdadera magnitud de estas teorías.

Imagen nazismo: Dominio Público
Imagen castillo: ANE en Wikimedia