El criticismo de Immanuel Kant

Immanuel Kant es sin dudas uno de los mayores filósofos de la historia y su pensamiento sigue tan o más vigente que en el momento de desarrollarlo en sus doctrinas. En este caso, el criticismo kantiano es el tema principal, en lo que se supone es la base de toda la filosofía del autor y por supuesto, una doctrina vital con la que nos manejamos día a día.

No podemos negar que la etapa de la Ilustración en el siglo XVIII es uno de los momentos más importantes de nuestra historia y más aún porque seguimos manejando cotidianamente los conceptos de cada uno de los autores que escribieron o desarrollaron doctrinas en esos años. Así, la concepción de Estado de Montesquieu es la más empleada, el modelo económico adoctrinado por Adam Smith y ni que hablar de los pensamientos filosóficos de decenas de autores que se destacaron.

Entre ellos encontramos a Immanuel Kant, sin dudas el autor fundamental no del siglo de las luces, sino de la posterioridad y sobre todo, de nuestro día a día. Todos, sin saber o sin darnos cuenta aplicamos su pensamiento cediéndole al autor una vigencia por demás importante. Sus doctrinas sobre la ética y la moral se destacan y sobre todo las solemos aprender en las aulas de Filosofía durante nuestra adolescencia.

Pero incluso la ética y la moral kantianas se enmarcan dentro de su propia doctrina denominada criticismo. Mediante el criticismo Kant lo que pretende es establecer los alcances de nuestro propio conocimiento y por supuesto sus límites. ¿Cuál es la intención final de todo esto? Que el hombre pueda alcanzar la mayoría de edad.

Pero la mayoría de edad la alcanzamos todos en alguna oportunidad (dependiendo el país, depende la edad necesaria), podrán afirmar ustedes. Si es verdad, eso marca nuestro documento de identidad…pero, ¿sómos realmente libres y mayores? Kant con el criticismo pretende que alcancemos no sólo la libertad de estar bajo la tutela de un mayor, sino liberarnos desde el punto de vista del conocimiento quitándonos las supersticiones y razonando todo por nuestra cuenta.


Este criticismo, Kant lo desarrolla con la firme intención de resolver los antagonismos que habían surgido de dos autores anteriores, Descartes y Hume. Descartes por un lado crea el Dogmatismo racionalista, quienes procuraban obtener resultados certeros en una experimentación basándose únicamente en sus principios innatos de la razón y sobre todo de las ideas, sin imponerse siquiera una autocrítica. De más está decir que rechazaban de plano el conocimiento obtenido de propias experiencias, ya que confiaban en demasía en su razón.

Pero por otro lado, el escepticismo o empirismo radical de Hume procuraba basarse únicamente en las experiencias pero este dogma le habían imposibilitado llegar a resultados universales y verídicos pasando a ser meras suposiciones y probabilidades.

Kant estudiaría estas dos escuelas filosóficas e intentaría llegar a una forma que las conjugue a las dos en una sola teoría, limando asperezas entre ambas. De esa forma nace el criticismo kantiano, influenciado por ambos autores y logrando crear una teoría que supere a las dos planteadas por sus antecesores.

¿A qué conclusión llego Kant entonces? A la siguiente definición: “Aunque todo conocimiento ha de provenir de la experiencia, sin embargo no todo conocimiento se agota en ella, ya que si no, no obtendríamos nunca certezas con carácter universal y necesario“.

El filósofo se basa en la diferenciación de dos afirmaciones o juicios, el analítico y el sintético. Kant señala que el juicio analítico es aquel que puede realizarse de manera universal que no tiene ninguna relación con la experiencia. Es decir que puede realizar un análisis por pura razón innata y con un mínimo de conocimiento, basándose en lo que sería algo, digamos, “obvio“.

Por otro lado, tenemos los juicios sintéticos que son los que terminan aumentando el conocimiento de una persona, pero para ello es inevitable que debamos partir de la propia experiencia sobre un hecho particular. Es decir que este juicio es a posteriori de la experimentación y no a priori como sería el juicio analítico.

De aquí que el problema de la ciencia para Kant la defina como la fundamentación de validez universal los que pueden realizarse sin ninguna relación con la cantidad enumerada de los hechos constatados, es decir, de los juicios sintéticos a priori.

De aquí derivan las formas a priori, que son las propiedades del intelecto que permiten conocer, y comprender lo siguiente es, creo, lo más complejo en las doctrinas de Kant. El filósofo cree que no existe nada en la inteligencia que no se origine en la experiencia, pero al mismo tiempo no todo el contenido de ese conocimiento proviene de la misma forma.

La definición más clara sobre esto sería: “lo conocido es el resultado de la aplicación de las facultades del intelecto al objeto del conocimiento“. Es decir que todo lo que se conoce proviene en parte del objeto conocido, pero al mismo tiempo se alimenta de la estructura de la inteligencia que conoce, relacionando así las dos corrientes de Descartes y Hume en una sola idea, el idealismo subjetivo. De aquí que nuestro conocimiento sobre algo es el resultado de lo que ya sabemos sobre ese objeto empleando la razón, y lo que conocemos luego a través de la experiencia.

Es verdad, no es un tema sencillo de comprender ya que aquí se abarcan años de estudio de Kant, pero a grandes rasgos está clara la idea que intentó plantear el filósofo y si lo analizamos más profundamente intentando poner ejemplo sencillos, nos daremos cuenta que su doctrina aún hoy la empleamos. Para ejemplificar esto hay dos expresiones que nos pueden ayudar.

Una es “un animal es carnívoro“. Por una cuestión lógica con un mínimo de conocimiento, sabremos al instante que todo aquel animal que come carne es carnívoro, por lo que no estaremos agregando absolutamente nada nuevo al conocimiento que ya tenemos del asunto.

¿Pero que pasa si decimos “ese animal está enfermo“? Sí sabremos que no actúa de la misma forma que de costumbre y por ello aducir esa idea, pero si no conocemos algunas cosas no podríamos darnos cuenta, por ejemplo, si no está cansado, por ejemplo. Esta afirmación, no está contenida en lo que son las nociones del sujeto, por lo que la experiencia es lo que nos servirá en este momento.

Para quienes deseen continuar estudiando el criticismo de Kant, aquí les dejo enlaces para que descarguen los dos libros que comprenden esta doctrina, presionando encima de ellos se les abrirá un nuevo enlace donde está contenido el texto en cuestión: el primero es Crítica a la Razón Pura y el segundo es Crítica del Juicio.

Imagen Kant: Maarten van Vliet en Wikipedia
Imagen Tumba: Svencb en Wikipedia
Imagen Kant (2): Tenzintrepp en Wikimedia