El microscopio y sus partes

Entre todos los instrumentos que hay en un laboratorio científico, probablemente sea el microscopio el más importante. El avance que supuso para la Ciencia su invento es incalculable, pues permitió descubrir la causa y la cura de un sin fin de enfermedades e incluso explorar el espacio. Aquí explicamos las partes de que consta.

Aunque hoy nos parezca un instrumento sencillo, es incalculable el beneficio que la aparición del microscopio supuso para la Ciencia. Para hacernos una idea de ello, basta pensar que, hasta entonces, era imposible estudiar todos los microorganismos que hoy vemos a través de él. Claro que, desde los primitivos y rudimentarios microscopios hasta el llamado “de efecto túnel” han pasado muchos años.

No está muy claro el nombre del inventor de este aparato. Algunos se lo atribuyen al óptico holandés Zacharías Janssen, otros a Hans Lippershey e incluso unos terceros al propio Galileo Galilei. Sin duda, todos tuvieron parte en ello, como también la tuvieron en su perfeccionamiento Anton van Leeuwenhoek, Robert Hooke o el mismísimo Isaac Newton.

Un microscopio antiguo en el que se aprecian sus partes

Microscopio antiguo en el que se distinguen claramente sus partes.

Podríamos definirlo como un instrumento óptico que, mediante dos lentes colocadas de acuerdo al principio de refracción de la luz, permite obtener una imagen aumentada del objeto que se sitúa en él. Hoy, día, existen diversos tipos de microscopios: el más común es el óptico pero también los hay electrónicos, los citados “de efecto túnel” e incluso de fuerza atómica. En cualquier caso, un microscopio normal cuenta con varias partes fundamentales. Así, tiene una lente ocular donde se sitúa el ojo y que permite aumentar entre diez y quince veces el tamaño del objeto. También posee unas lentes objetivo que se unen a la anterior mediante el cañón, un tubo de metal hueco cuyo interior es negro.

Otra parte importante del microscopio es el revólver, un sistema que contiene las lentes objetivo y que gira, facilitando su intercambio. Igualmente esenciales son los tornillos macrométrico y micrométrico: el primero permite alejar o acercar el objeto que estamos estudiando y el segundo enfocar mejor la imagen. Por su parte, la platina es la bandeja provista de pinzas donde se sitúa el citado objeto y la fuente luminosa refleja la luz hacia ésta.

Por último, el condensador centra el haz luminoso hacia el objeto y el diafragma se encarga de regular la cantidad de luz que pasa a través de éste. Como decíamos, el beneficio que la aparición del microscopio otorgó a la Ciencia es enorme. Con él se han podido descubrir las causas de muchas enfermedades y sus respectivos remedios pero también hemos podido contemplar las estrellas. Sin miedo a exagerar, podríamos decir que es el instrumento más importante de todos los que hay en un laboratorio pues permite al ojo humano contemplar nuevas dimensiones.

Fuente: Monografías.

Foto: RinzeWind.