El origen de los gigantes

Protagonistas de historias fantásticas y personajes de gran cantidad de mitos, los gigantes han aparecido a lo largo de la historia, dejando siempre la pregunta si en verdad existieron, o si son sólo producto de la imaginación popular.

Protagonistas de historias fantásticas y personajes de gran cantidad de mitos, los gigantes han aparecido a lo largo de la historia, dejando siempre la pregunta si en verdad existieron, o si son sólo producto de la imaginación popular.

El coloso obra de goya – subido a Wikipedia por Adam Faanes, autor: Francisco de Goya, copyright expirado.

En realidad, hay muchas evidencias que prueban que si existió una raza de hombres con una estatura superior a la común, pero queda otra incógnita ¿de dónde vinieron? La Biblia brinda una pista de su origen, llamándolos Nefilim y los relaciona a la causa del aumento de la maldad en la humanidad.

Aparentemente, los Nefilim son producto de la relación entre los ángeles y las mujeres mortales. En determinados pasajes de estas escrituras, se señala que existían gigantes en la tierra en aquellos días, y que también se relacionaron con los demás humanos que poblaban la tierra, engendrando hijos y dando origen a una raza de hombres valientes que alcanzaron renombre. Uno de los más populares fue sin duda el filisteo Goliat, quien pertenecía a la raza de los nefaítas y medía entre dos metros y medio y tres metros, y quien también tenía un hermano llamado Lahmi.

En determinadas cartas de los apóstoles también se menciona a estos seres con algunos detalles adicionales, por ejemplo, el apóstol Pedro menciona que Dios no se contuvo en castigar a los ángeles que pecaron, al encerrarlos en el Tártaro en espera de ser enjuiciados y a la civilización de aquella época la condenó a ser destruida en el Diluvio.

La Biblia nos dice que durante el diluvio, solamente se salvaron Noé y su familia, pero no se aclara si alguno de los hijos de Noé era gigante o si descendían de gigantes. Sin embargo, la Biblia menciona en Números 13:33 que los Nefilim también habitaban la tierra después del diluvio, es decir, la unión entre los ángeles caídos y las mujeres continuó después del diluvio, prolongando lo que califican como una estirpe maligna causante de las desgracias en la tierra.

Vestigios de su existencia

Para muchos investigadores, esta raza de gigantes habría construido gran parte de los monumentos megalíticos que se encuentran en Transjordania, especialmente los “dólmenes” en las cumbres de los montes, los cuales eran tumbas formadas por grandes losas de piedra con forma de una habitación. Como no se han encontrado tumbas no profanadas, y no se han recuperado utensilios ni trozos de cerámica de ellas, no se sabe quiénes las levantaron ni en qué tiempo fueron erigidas.

Gigante luchando con Artemisa – dibujo extraido de la 4ta edición de Meyers Konversationslexikon (1885-90), obtenido de Wikipedia, copyright expirado.

Si bien hasta el momento la Arqueología, no ha ofrecido ninguna respuesta convincente de su existencia, los científicos reconocen que en la actualidad no existen grúas ni aparatos elevadores capaces de mover y levantar titánicos bloques de piedra de hasta mil 500 toneladas, como es el caso de las terrazas de Baaalbek (Líbano). Lo mismo ocurre con las construcciones de la isla de Pascua, Tiahuanaco, el yacimiento megalítico de Ollantaytambo, Cuzco, Machu Picchu, las islas Marquesas, la isla volcánica de Pohnpei en la Polinesia, y una larga lista, que representa las muchas construcciones de estas características, que existen en nuestro planeta, las cuales son atribuidas por los habitantes locales a los gigantes.

No es extraño que la figura del gigante se presente en casi todas las culturas y sus leyendas, se les puede encontrar en múltiples relatos mitológicos griegos, nórdicos, germánicos, hindúes, indoeuropeos, y también en el nuevo mundo como en las tradiciones de los mayas, de los aztecas y de los incas; así como en la mayoría de libros sagrados de la antigüedad.

Sin embargo, las teorías de su existencia no sólo se basan en suposiciones, pues se apoyan en el hallazgo de restos humanos de extraordinarias dimensiones en la India, Tíbet, China, Sudamérica y África, algunos con una edad aproximada de 45,000 años. Y no se trata sólo de restos óseos, si no también espadas, hachas, lanzas y muchos otros instrumentos que, para poder usarlos, habría que tener una estatura de por lo menos, tres metros. Por ejemplo, a 6 kilómetros de Safita, en Siria, los arqueólogos hallaron hachas de mano de casi cuatro kilos, y en Ain Fritisa, Marruecos oriental, descubrieron picos que también pesaban cuatro kilos, y hachas de dos filos con 8 kilos.

Otros hallazgos científicamente admitidos son el gigante de Java, en el sur de China y el gigante de China meridional. El primero con una antigüedad de medio millón de años, igualmente, en una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética), se encontraron esqueletos de hombres que medían entre 2, 80 y 3 metros. Éstos presentaban seis dedos en sus extremidades. En Chenini (Túnez) y Transval (Sudáfrica) se encontraron restos de tumbas de gigantes con esqueletos que medían más de tres metros. Lo mismo ocurrió en Gargayan (Filipinas), donde se halló un esqueleto de fósil humano de 5, 18 metros en 1956

De la misma manera, el antropólogo alemán Larsan Khol halló en 1936, a orillas del lago Elgasi de África Central, huesos pertenecientes a individuos enormes, no logrando determinar si pertenecían a una comunidad de diferente etnia. Igualmente, en la región norte de Marruecos se han hallado restos de tres esqueletos de niños, que se cree pertenecían a una raza desconocida de gigantes. Lo extraño es que se trata de una zona próxima a las míticas columnas de Hércules, considerada patria del bíblico gigante Goliat.

Odyseo alimenta al cíclope Polyphemos - obtenido de Wikipedia, autor: John Flaxman, copyright expirado.

También en la península

En Portugal, a los dólmenes se les llama todavía Antas, o tumba del gigante o construcción del gigante, puede que en honor al gigante Anteo. En euskera a los monumentos megalíticos se les denomina Mairuen baratza, o huerta de los gigantes o huerta de los gentiles, nombre con el que se les conoce en el territorio vasco.

Como vemos, la tradición designa a los dólmenes como las tumbas de los gigantes, ejemplo de ello lo constituye el dolmen de Oren, en Prullans, la Cerdanya (Pirineos catalanes), en donde se habrían descubierto fémures de entre 70 y 92 centímetros de largo. Estos restos fueron custodiados por la familia Casanovas en la Torre de Prullans, y posteriormente, parte de estos restos se entregarían al Museo Arqueológico de Cataluña, pero la pista se pierde en este punto, pues el museo no reconoce haberlos visto nunca.

Los hallazgos de restos humanos de enormes proporciones han sido frecuentes en la Península Ibérica, pero lo extraño es que casi todos los restos se encuentran con paradero desconocido en la actualidad, es decir, el enorme rastro de los gigantes aún no ha sido revelado del todo.