¿Cómo son las leyendas indígenas para niños?

Existen muchas historias y fábulas para niños relacionadas con muchos. Estas son algunas de las mejores leyendas indígenas para niños.

Durante la infancia, todos alguna vez hemos escuchado alguna fábula o leyenda indígena tanto en el propio hogar como en la escuela. Estas son algunas de las mejores leyendas indígenas para niños.

Leyendas indígenas azteca del Sol y la Luna: ¿Cómo surgió el sol y la luna?

Cuentan los nahuas que los dioses Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y Citlalicue ordenaron que se construyera el Sol. De tal forma que se reunieron en Teotihuacan alrededor de una hoguera sagrada donde se tenía que sacrificar aquella persona que quisiera convertirse en el Sol.

Para el sacrificio se ofrecieron Tecciztécatl (un hombre hermoso y rico) y Nanahuatzin (un hombre enfermo y pobre). Justo en el momento cuando tenían que decidirse, Tecciztécatl tuvo miedo y Nanahuatzin se arrojó a la hoguera. De tal forma que salió convertido en el Sol.

Tecciztécatl estaba tan avergonzado de su cobardía que también se lanzó a la hoguera sagrada, pero en esta ocasión no se convirtió en el Sol en la Luna.

A priori Tecciztécatl y Nanahuatzin brillaban por igual pero al cabo de los días algo pasó y su luz se redució. Los dioses recordaron su cobardía y le arrojaron un conejo a la luna con el principal objetivo de disminuir el brillo de Tecciztécatl, la Luna.

Según dice la leyenda este conejo puede verse actualmente en la Luna ya que sirve para recordarnos qué el valor es una virtud mayor que la belleza o la riqueza.

El señor de los Siete Colores

Hace mucho tiempo, cuenta la leyenda, que el arco iris era un señor muy pobre, tanto que no tenía dinero para ponerse ropa.

La ausencia de ropa le hacía llorar mucho y un día decidió buscar una solución pero no se le ocurría nada. Siempre llegaba a la misma pregunta “¿De dónde voy a sacar yo dinero?”.

Un día en el cielo, el señor vio un gran relámpago y decidió ir a visitarlo ya que tal vez podía ayudarle y ofrecerle algo de ropa.

Cuando llegó, el señor Arco Iris comenzó a contarle lo que le sucedía, mientras que el relámpago le miró con mucha tristeza, se quedó un rato pensado y al cabo de unos segundos le contestó.

“Grande es mi poder, pero no tanto como para darte ropa. Sin embargo, tu historia me ha conmovido y por eso te voy a hacer un regalo. Te voy a dar estos siete colores. Con ellos podrás pintarte el cuerpo y te vestirás para siempre. Además, aparecerás ante la gente después de las tempestades y anunciarás la llegada del Sol. La gente te querrá y te mirará con asombro”.

Según cuenta la leyenda fue a partir de este momento cuando el arco iris se le llamó el Señor de los Siete Colores.

Leyenda de Sac-Nicté y Canek

Para comenzar esta historia que hay recordar que ‘Sac-Nicté’ significa Blanca Flor, mientras que Canek quiere decir Serpiente Negra, un príncipe valeroso y tenaz de corazón.

Cuando Canek tuvo 21 años fue proclamado rey de Chichen Itzá y justo ese mismo día vio por primera vez a la princesa Sac-Nicté, de 15 años de edad. Fue un amor a primera vista hasta el punto de llegar al enamoramiento.

A pesar que había un profundo amor entre los dos jóvenes, Sac Nicté estaba destinada para el joven Ulil, príncipe heredero de Uxmal. Pasaron los meses y el joven Canek recibió la invitación de la boda de Sac-Nicté y el joven Ulil.

Según cuenta la leyenda, un pequeño consejero le dijo a Canek que Sac-Nicté le estaría esperando entre un montón de flores verdes y que luchara por ella antes que el destino fuera en su contra.

Justo el día de la boda de Sac-Nicté y el joven Ulil, Canek llegó al compromiso ceremonial con un total de sesenta guerreros principales, subió al altar donde se encontraba el incienso y con el signo de ‘Itzalán’ en el pecho los sacerdotes comenzaron a gritar “Itzalán”, ‘Itzalán”.

No era una boda sino un campo de batalla donde todos gritaban. Fue en ese momento cuando Canek cogió a la princesa de los testigos y Ulil se cabreó. La guerra se había desatado: Mayapán y Uxmal contra el Itzá.

Pese a que el reinado de Mayapán ya estaba acabado, los ‘Itzaes’ abandonaron sus hogares y templos de Chichen Itzá mientras les caían lágrimas de los ojos. Toda la población tuvo que abandonar el poblado, tanto los hijos de Itzá como el rey Canek. Según dice la leyenda Chichen Itzá quedó muerta ya que todo el pueblo fue abandonado y simboliza que siempre hay que luchar por lo que uno quiere.

El conejo de la luna

Según la mitología mexicana, la Luna tiene la silueta de un conejo. Un día Quetzalcóatl salió a dar una vuelta en forma de humano, estuvo caminando todo un día y cuando cayó la noche se sintió muy cansado y hambriento. Fue ahí cuando decidió sentarse junto a la orilla del camino para descansar un rato y vio a un conejito salir a cenar.

Quetzalcóatl le preguntó qué comía a lo que el conejo le contestó “Zácate, ¿quieres?”. Quetzalcóatl le respondió que no comía Zácate. El conejo asustado y preocupado le volvió a preguntar qué iba a hacer sin agua y sin comida.

“Quedarme aquí y tal vez morirme de hambre”, manifestó Quetzalcóatl. La contestación aún dejó más asustado y preocupado al conejo. Fue cuando el animal se acercó al humano y le dijo “yo sólo soy un conejito, pero si quieres puedes comerme para satisfacer tu hambre”.

Quetzalcóatl se sintió tan conmovido que le dijo que a partir de ese momento todo el mundo lo recordaría. Lo levantó muy alto y lo lanzó a la luna hasta que la figura del conejo quedó plasmada.

“Ahí tienes conejito, tu retrato impreso en la estrella más grande para todos los hombres y para todos los tiempos”, concluyó Quetzalcóatl.