La gastroenteritis

Entre las enfermedades de verano, una de las más comunes es la gastroenteritis producida por la ingesta de alimentos en mal estado. En este artículo brindamos algunos consejos útiles para evitarla, así como para -una vez que se produce- curarla.

El verano invita a hacer vida fuera de casa. Las altas temperaturas, el sol, las visitas a la playa, las vacaciones, todo se une para que pisemos la calle. Además, muchas veces resulta apetecible comer en una terraza, mirando al mar, de las que están plagadas los restaurantes de las zonas turísticas.

Todo ello está muy bien, pero debemos vigilar lo que comemos, puesto que las altas temperaturas perjudican a los alimentos. En casa no suele haber problema, pues no compramos en grandes cantidades y todo va al refrigerador. Pero los restaurantes compran al por mayor y, en algunos casos, no tienen todo el cuidado que debieran a la hora de conservar los productos.

El pescado y, en general, todos los alimentos crudos son peligrosos

El pescado y, en general, todos los alimentos crudos son peligrosos

El ingerir productos en mal estado puede provocar enfermedades muy graves. La peor de ellas no es la gastroenteritis, pero sí es muy molesta y puede ser preocupante. Se trata de una enfermedad producida por virus, bacterias, medicamentos y, sobre todo, por alimentos en mal estado. Los microorganismos procedentes de ellos generan toxinas que provocan una infección  e inflamación de las mucosas del estómago y el intestino que alteran el mecanismo de absorción y secreción de éste último.

Los síntomas más característicos de este padecimiento son dolores abdominales, cansancio y dolores musculares, náuseas y vómitos, diarrea y, a veces, fiebre y dolor de cabeza. Asímismo, no siempre aparecen todos los síntomas, sino que pueden hacerlo solamente algunos de ellos.


Por otra parte, la mejor forma de combatir la gastroenteritis es la natural. No ingerir alimentos durante dos días, para no irritar el estómago, beber muchos líquidos y tomar suero oral –un litro de agua, una cucharadita de sal, el zumo de dos limones y dos cucharadas de azúcar-. Con una buena hidratación y dando reposo al aparato digestivo, suele remitir. Pero nunca está de más acudir al médico. Y, si el problema persiste, es imprescindible.

El huevo y sus derivados, como la mahonesa, son también muy peligrosos

El huevo y sus derivados, como la mahonesa, son también muy peligrosos

No obstante, hay una serie de prevenciones, en lo que a los alimentos se refiere, que debemos tener en cuenta para evitar sufrir esta enfermedad. Los más peligrosos son la leche no pasteurizada, las bebidas no embotelladas, los huevos y todos sus derivados (mahonesa, salsas, postres de pastelería), y los alimentos crudos, incluidas las ensaladas. En general, no es conveniente ingerir ningún alimento que se encuentre a la intemperie.

Como podemos apreciar, teniendo un poco de cuidado con lo que comemos y bebemos, estaremos protegidos de padecer este problema, que puede llegar a ser grave.

Fotos: Pescado: Niki K en Wikipedia | Mahonesa: BMK en Wikimedia