La hormona del crecimiento

En esta entrada conocemos una de las hormonas más revolucionarias por sus propiedades de rejuvenecimiento. La hormona del crecimiento o somatotropina

Quizá a estas alturas, varios de los lectores han escuchado hablar, aunque sea una vez de la hormona del crecimiento. Esta hormona viene siendo introducida lentamente por la medicina alternativa con resultados poco menos que milagrosos. Sin embargo no es del uso común todavía y tampoco es un tema del que se pueda encontrar la data regada por allí. Esto encuentra su explicación en el hecho de que el estudio de la hormona del crecimiento o somatotropina es un hecho relativamente reciente. En efecto, es a mediados del siglo pasado, más específicamente durante la década de los años cincuenta que esta hormona se comenzó a estudiar a profundidad. Se sabía que era secretada por la glándula hipófisis, en especial por su zona anterior que se ubica en la base del cerebro. Al comienzo se realizaron investigaciones con animales, obteniendo la misma del cerdo y del mono.

Los intentos de administrar estas hormonas en humanos fracasaron pues el cuerpo humano rechaza la somatotropina que no tenga procedencia humana. Luego de estos intentos fallidos se empezó a obtener la hormona del crecimiento a partir de cadáveres, de fetos en especial. Sin embargo, el método se hacía complicado pues había que hacer una investigación exhaustiva del historial clínico de los padres así como de sus hábitos a lo largo del tiempo. Pero valía la pena el esfuerzo ya que esta hormona empezaba a perfilarse como la panacea en medicina y vaya que lo era. Por otra parte, no había forma de evitar la contaminación al obtenerla en aquellos años y los pacientes a los que se les administraba tenían reacciones adversas, de carácter temporal, que se prolongaban por algunas horas antes de normalizarse.

Imagen tomada de Wikipedia

Es recién en 1975 que se logra desarrollar la técnica para obtener la hormona del crecimiento de forma sintética gracias a la ingeniería genética y a partir del colibacilo humano. Las investigaciones iniciales se dieron en diferentes lugares el globo. Uno de los países que las efectuó con éxito fue México. En ese país se experimentó aplicando hormona del crecimiento a personas que padecían de poliomielitis con resultados bastante buenos. Una vez que se logró controlar la enfermedad, los pacientes continuaron siendo administrados con dosis de somatotropina para controlar las secuelas de su enfermedad.



Posteriormente los experimentos en humanos se extendieron hacia otras áreas y otros pacientes, sobre todo en aquellos en que los tratamientos tradicionales habían fallado. Los resultados siguieron a favor de la hormona del crecimiento. Se vio que era vital para los casos de niños que presentaban enanismo o algún tipo de crecimiento retardado pero también surtía gran efecto en casos que iban desde la alopecia hasta la diabetes, pasando por insuficiencias circulatorias y renales. Se había descubierto algo grande. Llegaron los años ochentas y se descubrió una nueva propiedad de la hormona del crecimiento que extendía su uso hacia la cosmética. Esta hormona era capaz de aumentar la masa muscular magra al tiempo que iba reduciendo el tejido adiposo del cuerpo. Por añadidura, las personas que la usaban reportaban una sensación de bienestar y mejora general de ánimo que venía aparejado de una alta autoestima.

Los experimentos continuaron y llegaron los años noventas. A mediados de aquella década ya la hormona de crecimiento era bien conocida en la comunidad médica y otros grupos empezaron a interesarse en el nuevo hallazgo. Uno de estos grupos fueron los deportistas ya que el rendimiento de estos mejoraba ostensiblemente y rápidamente, tanto como medio año de tratamiento. Por otra parte, no existían pruebas de laboratorio que pudiesen detectarlas por lo que un doping positivo resultaba impensado. Paralelamente se vio que las personas que ya venían de años atrás y que habían seguido tratamientos continuos en base a la somatotropina, parecían haber detenido el tiempo a su alrededor.

Esto hizo pensar en las propiedades antienvejecimiento de la hormona del crecimiento, algo por lo que muchos darían todo, la piedra filosofal del género humano. Las investigaciones continuaron y se supo a ciencia cierta que estábamos frente a la fuente de la juventud que tanto buscaron los alquimistas. Todo estaba dentro de nosotros, mejor dicho en los laboratorios que ya fabrican la hormona en serie. Sin embargo los costos no se han abaratado como la población quisiera. Para hacernos una idea, hablamos de tratamientos que se extienden por medio año y que pueden variar –dependiendo del país- entre los 2000 y los 4000 dólares, tan sólo en la somatotropina. A esta cifra habría que sumarle los exhaustivos exámenes que hay que hacerse previo al tratamiento ya que existen algunas restricciones, por ejemplo, si una persona tiene un tumor, éste crecerá con la administración de la hormona del crecimiento.

Imagen tomada de Flickr por fibercool

En la actualidad, se viene realizando estudios acerca del potencial de la hormona del crecimiento y su uso en desórdenes mentales. Al respecto, existe alentadora documentación en el uso para la lucha contra el Mal de Alzheimer. Se ha visto que las funciones mentales mejoran tremendamente con la somatotropina. La forma de administración de esta hormona es por inyección subcutánea y los tratamientos antienvejecimiento y por cuestiones de salud se hacen aplicando alrededor de una unidad por litro que es la medida internacional y por períodos de seis meses que se alternan con otros tantos de descanso y mantenimiento. Los efectos de la somatotropina se vuelven más dramáticos aún en presencia de otras variables como una dieta sana y el ejercicio intenso.

Esta hormona fue aprobada por las autoridades sanitarias y se vende en las farmacias de la mayoría de los países, en algunos de los cuales se requiere receta médica. Sin embargo, la administración de esta hormona requiere supervisión estricta de un profesional de la medicina ya que dosis altas pueden resultar en acromegalia y gigantismo. Estos desordenes del crecimiento ocurren porque en los adultos, los huesos ya están calcificados y al no poder crecer linealmente, lo hacen a lo ancho. Cuando esto sucede generalmente se ven afectadas las extremidades con manos y pies desproporcionados, así como la frente que se hace prominente como algunas especies de homínidos primitivos.