La testosterona

En esta entrada aprendemos sobre la hormona masculina predominante: la testosterona

Cuando uno escucha la palabra testosterona, inmediatamente la mente trabaja en la asociación con la virilidad o masculinidad. En efecto, esta hormona va por ese lado del camino. Se trata de una hormona que produce el organismo del hombre, la cual le otorga el impulso sexual y la predisposición hacia el trabajo y la actividad en general. Las características masculinas secundarias también son otorgadas por esta hormona. Entre ellas podemos citar el desarrollo del tamaño de los genitales, el crecimiento del vello corporal y el engrosamiento de la voz así como los rasgos masculinos como mandíbula ancha, musculatura diferenciada y hombros amplios. Sin embargo, la testosterona no es una hormona exclusiva del hombre y la mujer también la produce en cantidades menores ciertamente, pero que van a ir a mantener el balance y equilibrio hormonal respecto a su hormona dominante: el estrógeno.

En la mujer, la testosterona, aunque sea en cantidades mínimas es muy importante para mantener niveles saludables de apetito sexual, humor y sensación de bienestar. En la mujer la testosterona se sintetiza básicamente en los ovarios y en menor grado en la corteza suprarrenal. En el hombre, esta hormona se sintetiza en los testículos mayoritariamente y en la corteza suprarrenal en menor grado. En ambos escenarios, este proceso se efectúa por medio de la hormona luteinizante. Esta hormona es segregada por la glándula de la hipófisis y es la mensajera encargada de decirle al organismo que comience a manufacturar testosterona. A su vez, la hipófisis trabaja en base a un sistema de feedback o retroalimentación del organismo.

Imagen tomada de Flickr por juan carlos inostroza

Gracias a este sistema, se puede recoger información de la cantidad de andrógenos circulantes en el torrente sanguíneo y disponer de una medida de la misma para que la hipófisis sepa cuánta testosterona se debe ordenar producir durante el día. Los testículos reciben esta información y son las llamadas células de Leydig las encargadas de poner en marcha el proceso a través de una serie de pasos de intercambio a nivel bioquímico.



Es la testosterona secretada mediante este proceso la  que pasa al torrente sanguíneo completando el ciclo. Sin embargo se ha descubierto otra ruta de fabricación de testosterona a través de las llamadas células de Sértoli. En este segundo caso, la cantidad de producción de testosterona viene delimitada por la hormona folículo estimulante, también secretada por la hipófisis. La testosterona producida por esta vía ejerce mayor efecto en su zona local, es decir en los genitales.

En el hombre adulto, la producción diaria de testosterona se encuentra entre los 2.5 y los 11 miligramos mientras que en la mujer la cifra apenas alcanza a 0,25 miligramos por día. Una vez que ha entrado al torrente sanguíneo, la testosterona ejerce su acción a través de los receptores que se encuentran en las células. Es así que la sensación de bienestar y mejora de la predisposición hacia la actividad se traducen. El impulso sexual también se ve sustentado. Ciertamente otros factores influyen y compiten con la testosterona como la hormona cortisol, hormona que se segrega durante los períodos de stress o de enfermedad.

La testosterona empieza a decrecer naturalmente en el hombre a partir de los 40 años de edad en promedio. Se dice que a partir de esta edad, el ritmo de decrecimiento es de alrededor de 0.3 % al año. Otros sitúan el  comienzo del decrecimiento tan pronto como a los 23 años, ciertamente con una curva de descenso casi inadvertida y que termina convirtiéndose en una pendiente peligrosamente pronunciada hacia los 60 años de edad. En la mujer este decrecimiento llega con la menopausia pero no es tan claramente advertido por ellas toda vez que su organismo está acostumbrado a trabajar con niveles muy bajos de esta hormona. Es el hombre el que la pasa realmente mal por lo que muchos optan por las actuales terapias de reemplazo hormonal que existen en el mercado.

En este punto es importante que se hagan los análisis de sangre pertinentes para que el médico especialista observe si es necesaria la introducción de estas terapias de reemplazo. El médico debe valorar otros aspectos junto con las cifras de estos resultados como la historia clínica de la persona y su nivel actual de síntomas. Existen tres formas básicas de administración de testosterona en estos casos. La primera de ellas consiste en las dosis orales de testosterona. Esta vía presenta algunos inconvenientes como la rápida degradación de la testosterona por parte del sistema digestivo, por lo que no puede llegar a cumplir sus funciones biológicas. Fue por esto que se desarrolló comprimidos de tal forma que su desintegración fuese lenta por parte del hígado.

Imagen tomada de Flickr por won tolla

A su vez, esto trajo como consecuencia una sobrecarga en este órgano con el consiguiente daño en el mediano y largo plazo. La segunda vía de administración es la parenteral. Para este medio, la hormona va unida a un ester que forma un depósito en el lugar de la inyección, desde el cual la hormona es liberada lentamente al torrente sanguíneo. La acción farmacológica dura aproximadamente tres semanas, tras lo cual se debe repetir la administración, siempre bajo la atenta supervisión del médico. Por otra parte, existe la vía más cómoda y desarrollada recientemente que es a nivel transdermal. En efecto, se utilizan parches de testosterona que por lo general van colocados en el escroto para aprovechar la gran capacidad de absorción de este sector.

Una segunda generación transdermal se encuentra en los geles hechos a base de testosterona y de aplicación tópica. Este gel se aplica por lo general una vez al día, preferentemente en horas de la mañana, respetando la indicación del médico. Luego de la aplicación del gel, la zona no debe enjuagarse por al menos dos horas y la zona de aplicación no debe presentar heridas abiertas o piel irritada. Si uno se olvida una dosis de aplicación debe aplicarla tan pronto como se recuerde, pero si la siguiente aplicación está cerca, hay que saltar la que olvidamos. Al ser una hormona, su uso debe estar bajo la estricta supervisión de un médico especialista.