Los ayunos

En esta entrada concoeremos lo que es el ayuno y la utilidad que puede traernos.

Ayunar es restringir voluntariamente la ingestión de comida y bebida. Obviamente hay muchos métodos y grados de ayuno. Ayunar puede significar la eliminación de un tipo de alimento o puede significar la abstinencia completa de todos los alimentos junto con una ingestión seleccionada de líquidos. Puede durar horas, días e incluso semanas cuando se controla adecuadamente. Cuando se ayuna, generalmente se ingieren sólo líquidos. Algunas veces se toma también un suplemento de vitaminas y minerales recetado por un médico. Esto es todavía más importante cuando se extiende el ayuno a varios días. Es interesante aclarar en lo que a los nutrientes esenciales para el cuerpo se refiere, que los alimentos no son lo más importante. El aire y el agua son mucho más importantes. Se puede vivir sin aire sólo unos minutos antes de que el cerebro se dañe y tres o cuatro días sin agua pueden ser fatales. Hay casos extremos de personas que pueden pasar más de un mes sin alimentos y no sufren daños permanentes. El ayuno ha existido por miles de años y siempre ha llamado la atención. Los prisioneros ayunan, los activistas políticos lo hacen para llamar la atención de las autoridades.

Imagen tomada de Flickr por directorio de la iglesia catolica

Ni qué decir de algunas religiones pero, lo más importante, el ayuno se ha usado como un medio para prevenir, mejorar o curar ciertas enfermedades. Por ejemplo, en el Instituto Psiquiátrico de Moscú se experimentó con el ayuno seguido de fuertes dosis de vitaminas para combatir la esquizofrenia, bajo el supuesto de que esta enfermedad puede ser provocada por algunas sustancias que se encuentran en ciertos alimentos. La naturaleza es sabia y hace, mediante el instinto, que un animal deje de comer cuando está enfermo para acelerar su proceso de curación al destinar la energía de la digestión a este fin. En la década de los sesentas el ayuno se hizo muy famoso para purificar el cuerpo y mejorar la salud. Hoy en día ya no es novedad y se podría decir que son comunes.



Por ejemplo, hay muchas personas que consumen un exceso de proteína –más de la que el cuerpo puede digerir y similar por completo- la cual puede provocar una acumulación de productos de desecho ácidos, lo que puede estar asociado con la rigidez muscular, dolor en las articulaciones y disfunciones orgánicas. Por otra parte, muchas personas promedio subsisten con alimentos refinados y productos animales que contienen gran cantidad de grasa. Estos alimentos pueden contaminar los órganos del cuerpo.

Si a esto le sumamos los hábitos poco sanos como el tabaquismo, alcoholismo y sedentarismo, amén de la contaminación del ambiente, tenemos que el cuerpo, con mucha frecuencia, no logra deshacerse de todos sus desechos tóxicos que se van acumulando dentro de él. La función principal del ayuno es permitir a los órganos del cuerpo descansar y pasar por un proceso general de limpieza y curación. El ayuno facilita la secreción de sustancias venenosas orgánicas e inorgánicas como yodo, arsénico, mercurio, etc., así como ácidos, agentes virales y oxidantes. Todas estas sustancias pueden dañar el crecimiento, afectar a las funciones corporales y provocar enfermedad. También es muy difícil que el cuerpo las elimine bajo circunstancias normales. Su expulsión se facilita en gran medida durante el ayuno, ya que se altera la actividad de muchos órganos internos. Casi todas las personas sanas pueden hacer ayunos, pero siempre deben consultar con su médico antes de comenzar, ya que hay ciertas condiciones con la cuales no es recomendable hacer ayuno como por ejemplo cuando la persona tiene un problema en la vesícula, el hígado o los riñones, o cuando la persona es diabética o tiene algún problema cardiaco.

Imagen tomada de Flickr por marseoane

La interrupción de dotación de nutrientes durante un ayuno puede algunas veces producir ciertos síntomas como resultado de los cambios que se están produciendo en el cuerpo. La presión y nivel de azúcar disminuirá, el metabolismo cambiará y las toxinas almacenadas entrarán en el torrente sanguíneo para poder ser expulsadas. Estos cambios pueden hacer surgir ciertos síntomas durante los primeros días del ayuno como ansiedad, falta de sueño, sensación de frío, hambre, náusea, fatiga, nerviosismo, dolor de cabeza y sensación de resfrío. Generalmente estos síntomas desaparecen entre el segundo y tercer día. Sin embargo, no es recomendable hacer ayunos de días desde un comienzo. Puede ser que un solo día tomando jugos, frutas y vegetales ayude al organismo a limpiarse. También se recomienda un ayuno regular de 14 horas de duración, haciendo nuestra última comida a las seis de la tarde y no volviendo a probar alimento hasta las ocho de la mañana del día siguiente. Este tipo de ayuno es el más aceptado por la comunidad médica en términos de metabolismo ya que ayuda al cuerpo a optimizarlo e incluso a ponerlo en marcha para reducir el peso extra. Las voces más entusiastas aseguran que incluso así se rejuvenece. Habrá que darle una probada.