Los grupos de apoyo

En esta entrada veremos la importancia de los grupos de autoyauda para sobrellevar algún problema o enfermedad.

Todos, en algún momento u otro de nuestras vidas, sufrimos un problema de salud o tenemos que compartir el problema de salud de algún pariente. Cualquiera que se a la dificultad, tener ayuda externa, con frecuencia puede facilitar el trance. Ultimadamente el ser humano es eminentemente social y fue así como avanzó en la vida, mediante la formación de clanes o familias. Los grupos de apoyo viene siendo casi lo mismo en términos de ayuda y sostén. En los grupos de apoyo moderno se reúnen personas con problemas comunes que se dan apoyo emocional y moral, además de información precisa y práctica. Si usted o una persona cercana tienen un problema de salud, unirse a un grupo de apoyo puede ser una idea muy buena, pero antes de hacerlo, se debe saber cómo funcionan estos grupos, y qué pueden hacer y no hacer por los miembros, para que de esta forma el interesado se decida a cuáles grupos puede valer la pena unirse. Existen diferentes nombres para objetivos comunes. Un buen ejemplo sería Alcohólicos Anónimos.

Imagen tomada de Flickr por marcelinoruizmorales

Este grupo de apoyo tiene miles de capítulos en los más de cien países en que funciona. Es un excelente ejemplo, lo mismo que lo puede ser un grupo de diabéticos que se reúnan con regularidad en la casa de algunos de ellos. Los grupos de apoyo pueden funcionar reuniéndose personalmente, comunicándose a través del teléfono o haciendo uso de las facilidades que ahora nos brinda la tecnología de los chats, de los foros o de las videoconferencias. Conocidos también como grupos de autoayuda y grupos de ayuda mutua, son fundados por profesionales de la salud convencidos de que ellos solos no pueden satisfacer todas las necesidades de los pacientes, y por gente con enfermedades específicas. Los grupos de apoyo sirven de complemento al cuidado médico. Compartir la parte emocional de las enfermedades e intercambiar consejos útiles puede animar a que la gente se recupere, o simplemente facilite la existencia con los problemas que tenga cada quien. Si a una persona se le acaba de diagnosticar cáncer, por ejemplo, puede ocultar su angustia y temor a su familia y amigos para evitar preocuparlos., y estos a su vez evitar hablar con el enfermo por no decir cosas que sena inadecuadas.


Estas barreras de silencio tienden a romperse con suavidad cuando la persona se reúne con otras personas que también tienen cáncer. Si usted convive con una persona que tiene una enfermedad, compartir experiencias con otros que también tienen el mismo problema puede ayudar a reconocer que los sentimientos de resentimiento o enojo son normales. Además, los miembros de los grupos que tienen mucho tiempo en ellos, pueden ofrecer consejos prácticos muy valiosos que pueden ayudar a adaptarse a los cambios que una enfermedad o desestabilidad provocan en la vida de una persona. Además de ofrecer apoyo moral, un buen grupo de apoyo puede hasta ayudar a vivir más tiempo. Investigadores de la universidad de Stanford y de la universidad de Berkeley, hicieron durante 10 años el seguimiento de casi un centenar de mujeres con cáncer de seno. Encontraron que las mujeres que participaron en grupos de apoyo dirigidos por profesionales, sobrevivieron 18 meses más de las que no lo hicieron. Los grupos de apoyo no son para todo el mundo. Si la persona es demasiado tímida o solitaria o se deprime con facilidad por los problemas de otras personas, un grupo de apoyo quizá le produzca más stress que alivio.

Imagen tomada de Flickr por elcerritovalle

Por otra parte, una persona puede sentir que su círculo familiar o de amigos no es adecuado para ayudarle a superar sus problemas de la vida cotidiana o de la enfermedad, o quizá simplemente quiera compartir sus sentimientos y experiencias con otros. Si es así, esta persona puede considerar la posibilidad de unirse a alguno de los distintos grupos de apoyo que existen. Si la persona considera seriamente la idea de unirse a un grupo de apoyo dirigido por profesionales de la salud o simplemente por personas preocupadas por el bienestar de otros, debe considerar algunos aspectos. Por ejemplo, la gente que ha vivido mucho tiempo con problemas de salud, generalmente tiene más información y capacidad de autoanálisis que otras personas. Las personas que transmiten comodidad y confianza también deben ser valoradas así como lo líderes que empaticen y sepan llegar a los más introvertidos del grupo. El historial del grupo también es importante y se debe valorar la estabilidad. Además de estos hay que evitar los grupos que prometen curas y soluciones rápidas, los que exigen que se detengan los tratamientos médicos y por supuesto los que obliguen a pagar una mensualidad o someterse incondicionalmente a algún falso gurú.