Los peligros de la marihuana

En esta entrada veremos los efectos nocivos de la marihuana sobre el organismo

La mayor preocupación respecto a la marihuana, se relaciona con su uso entre la gente joven. Aún olvidándose de la salud, es obvio que el consumo habitual de cualquier droga que altere la realidad es perniciosa para la madurez social y psicológica. De hecho, fumar marihuana no sólo hace más lento el desarrollo físico y emocional, sino que puede incluso revertirlo, haciendo de sus usuarios unos individuos menos maduros, menos disciplinados y carentes de objetivos. Se han hecho muchos estudios sobre la marihuana y quedan pocas dudas de que pueda agravar la psicosis y otros problemas emocionales, sin embargo, se observan pocos casos de dependencia física y no se ha demostrado que produzca daños cerebrales por lo que, a primera vista, da la impresión de ser una sustancia inocua. Pero esto no es así y los usuarios de la marihuana padecen un número de efectos fisiológicos significativos. El THC –principal químico activo de la marihuana- afecta principalmente al sistema nervioso central, influenciando una variedad de sustancias y áreas del interior del cerebro. La marihuana estimula pero también deprime el sistema nervioso central.

Imagen tomada de Flickr por jhonycogollo

Aparte de los efectos sobre el cerebro, la química y la conducta, el THC ejerce efectos depresivos directamente sobre los nervios. Algunos efectos fisiológicos aparecen a los pocos minutos, como el incremento de los latidos del corazón –acompañado por el aumento de la presión arterial-, enrojecimientos, irritación ocular, sequedad de la boca y garganta, rigidez del pecho, problemas de equilibrio y coordinación de movimientos y alteraciones en el sentido del oído. Los cambios en la síntesis de los neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina, en diversas áreas cerebrales también producen mutaciones psicológicas y de conducta.


Los efectos inmediatos incluyen descensos en la atención, la memoria, la capacidad de concentración y el rendimiento en las labores psicomotoras. Hay disociación de ideas, trastornos del sentido del tiempo y las percepciones visuales, y cambios de conducta que varían desde el sentimiento de agradable relajación y la euforia hasta la ansiedad, la paranoia e incluso las conductas maniacas. Las estadísticas tampoco están del lado de la marihuana ya que muchos de lo accidentes fatales, implican el uso de marihuana por alguno de los protagonistas.

Es importante comprender que el deterioro de las funciones mentales dura cierto tiempo después de fumar marihuana sin importar que el usuario no logre percibir esto. Esto puede aumentar la incidencia en los accidentes. Entre los cambios psicológicos puede haber despersonalización, distorsión de la imagen corporal y una falta de potenciación del propio valor individual. El entorno endocrino también se ve afectado por esta droga. Son menos inmediatos y menos evidentes pero quizá resulten más nocivos. El hipotálamo es una zona del cerebro que es un sitio básico de acción para el THC. Los efectos sobre esta glándula maestra del cuerpo humano producen cambios en una variedad de hormonas pituitarias que son críticas para la salud. La marihuana reduce los niveles de hormonas gonadotrópicas y testosterona. Podemos hablar de insulina y de hormona del crecimiento también. La marihuana disminuye la cantidad y la calidad del semen en el hombre y puede inhibir la ovulación en la mujer. La marihuana atraviesa la placenta y por lo tanto, su uso durante el embarazo reduce el crecimiento fetal y el peso del recién nacido y aumenta las posibilidades de nacimiento prematuro.

Imagen tomada de Flickr por benedicte desrus

También se altera la función de la tiroides, disminuyendo significativamente los niveles de las dos hormonas principales de ésta, la T4 y la T3. La hormona del crecimiento también es inhibida por la marihuana que a su vez eleva los niveles de cortisol, hormona importante pero que en cantidades elevadas es pernicioso para el organismo. Otro efecto de la marihuana es que reduce la resistencia del cuerpo al crecimiento del cáncer y a las enfermedades causadas por las bacterias en animales. Dificulta también el sistema inmunológico humano e incrementa la excreción de peróxido lípidos, sustancias conocidas por su asociación con el envejecimiento y el daño a los tejidos. En cuanto a su comparación con el tabaco, podemos decir que fumarse un cigarrillo de marihuana representa tres veces la cantidad de alquitrán respecto a uno de tabaco. Triple también resulta la cantidad de monóxido de carbono consumido por el cuerpo en este proceso. Quizá lo único positivo que traiga el consumo de marihuana sea la de aliviar los efectos colaterales de la quimioterapia en pacientes enfermos de cáncer.