Nelson Mandela, un líder de película

Nelson Rolihlahla Mandela, es una de las figuras más importantes de la lucha contra el apartheid, la política de exclusión que impedía a las personas negras acudir a los mismos lugares o hacer uso de los mismos servicios que los blancos en Sudáfrica

Nelson Rolihlahla Mandela, es una de las figuras más importantes de la lucha contra el apartheid, la política de exclusión que impedía  a las personas negras acudir  a los mismos lugares o hacer uso de los mismos servicios que los blancos en Sudáfrica.  De hecho su activismo en contra de esta política racista le llevó la cárcel durante casi  treinta años. Fue después de su puesta en libertad cuando Mandela se convirtió  en el primer presidente de Sudáfrica elegido de forma democrática, bajo sufragio universal. en ser elegido por medios democráticos bajo sufragio universal.

Africapress

La vida de Mandela estuvo desde le principio marcada por las políticas de segregación racial instauradas en Sudáfrica por los colonizadores holandeses (Boers). La implicación política de Mnadela dio comienzo tras  la creación del Partido Nacional Sudafricano en 1948. Cuando en Sudáfrica se instaura la política de segregación racial, el joven Mandela, que en ese momento ejercía como abogado, empezó a cobrar importancia dentro del Congreso Nacional Africano, un partido fundado en 1912 para defender los derechos de los negros.

Aunque Mandela  fue considerado como terrorista por el partido de gobierno, por su lucha contra el apartheid y su vinculación con el CNA, lo cierto es que el dirigente estuvo más comprometido con la lucha no violenta en contra de la opresión, aunque sí llegó a afirmar que optaría por el uso de la lucha armada como última alternativa para  mejorar la situación de los sudafricanos.

Fue precisamente su apoyo a la lucha contra la opresión racial la que llevó por primera vez a prisión al joven Mandela en 1956, junto a  otros 150 activistas. En esta ocasión Mandela pasó cinco años en prisión hasta que fue liberado en  1961.

Cuando Mandela sale de la cárcel encuentra un partido dividido. Lo que él conocía como CNA ahora se encontraba fragmentado en dos vertientes. La de los africanistas  que pedían acciones  más drásticas contra el régimen del Partido Nacional y optaban por la lucha armada, y la de los antiguos miembros del partido, que siguen prefiriendo la no violencia como método para conseguir la libertad.



En 1959, con Mandela  aún en prisión,  el Congreso Nacional Africano pierde su soporte militante cuando la mayoría de los africanistas, con apoyo económico de Ghana y ayuda de los Basotho en el Transvaal, se separan para formar el Congreso Pan-Africano (PAC), bajo la conducción de Robert Sobukwe y Potlako Leballo.

Pero el punto de inflexión llega en  marzo de 1960, cuando estando aún Mandela encarcelado y pendiente de juicio, 69 seguidores del PAC muere en una pelea contra la policía cuando protestaban de forma pacífica contra las leyes de segregación racial. Los hechos llevaron a la  ilegalización como partido político  el PAC  que  se sumó al Movimiento de Resistencia Africano (renegados liberales), y comienza la resistencia armada.

Ese es el clima que encuentra Mandela tras su liberación, en 1961.  En ese momento, convencido de que la lucha pacífica es insuficiente para acabar con el apartheid, Mandela es elegido secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de Toda África, un nuevo movimiento clandestino que adoptó el sabotaje como medio de lucha contra el régimen de la recién proclamada República Sudafricana; y se encargó de dirigir el brazo armado del ANC (la Lanza de la Nación). Este es uno de los puntos más polémicos de la vida de Mandela, que fue nombrado Premio Nobel de la Paz en el año 1993. Y es que , aunque su estrategia contemplaba la lucha armada como herramienta para acabar con la segregación, Mandela nunca apoyó los actos violentos contra vidas humanas, limitando la acción del CNA al ataque contra  instalaciones de importancia económica o de valor simbólico, excluyendo atentar contra vidas humanas.

Arresto y prisión

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Mandela se estaba empezando a convertir en un símbolo muy incomodo para los miembros del gobierno. En 1962, el líder de la lucha contra la opresión,  viajó por diversos países africanos recaudando fondos, recibiendo instrucción militar y haciendo propaganda de la causa sudafricana.  Fue la gota que colmó el vaso. A su regreso fue detenido y condenado a cinco años de cárcel. Sin embargo, Mandela era un problema para los partidarios de las políticas de exclusión., por lo que un juicio posterior  contra los dirigentes de la Lanza de la Nación  dio a estos la excusa perfecta para  condenarle  a cadena perpetua en 1964, el mismo año fue nombrado presidente del ANC.

Prisionero durante 27 años en penosas condiciones, en Robben Island, la figura de Mandela no dejaba de despertar admiración, llegando a ser considerado como el líder negro más importante de Sudáfrica.  Durante sus años en prisión Mandela se matriculó en derecho a distancia en la Universidad de Oxford y consiguió el título de licenciado.  Su figura se hacía cada vez más molesta para la inteligencia de Sudáfrica que , llegó a urdir un complot para liberara a Mandela y dispararle en el momento en que se procediese  a su captura.

Mientras en el exterior  crecían la presión internacional y la posición contra las políticas del apartheid, el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones para que Mandela  fuese puesto en libertad. Sin embargo en 1985 la situación era insostenible, hasta el punto de que el gobierno de Sudáfrica acabó cediendo a la presión y proponiendo a Mandela su puesta en libertad a cambio de que se retirase de la lucha política. Mandela rechazó la oferta, tal y como explicó en una entrevista  a la británica BBBC el periodista sudafricano Benjamin Pogrund : Estaban cada vez más preocupadas de que Mandela se les fuera a morir en prisión. No querían que se transformara en un gran mártir. Estaban desesperadas por sacarlo de prisión, bajo ciertas condiciones. Pero Mandela dijo una y otra vez que no aceptaría ningún exilio y que exigía la libertad incondicional no sólo para él, sino para los otros prisioneros”.

Mandela llega a la presidencia

Finalmente, en  febrero de 1992, el entonces presidente de Sudafrica F. W. De Klerk anunció la liberación incondicional de Nelson Mandela.  Convertido ene le líder de los partidarios de la liberación de clase negra, Mandela dejó rápidamente en claro que ofrecía un mensaje de reconciliación, que el enemigo no eran los blancos, sino el régimen de apartheid. El gobierno legalizó el CNA y poco a poco derogó las leyes fundamentales del apartheid.

Las tensas negociaciones con el gobierno se prolongaron desde 1990 a 1994, en un marco de creciente violencia entre entre simpatizantes del CNA y el partido Inkhata, apoyado por las fuerzas de seguridad.En  abril de 1994, el país estaba sumido en un estado muy cercano a la guerra civil con luchas constantes entre partidarios y retractores del apartheid. El 10 de abril, Chris Hani, uno de los líderes negros más carismáticos, fue asesinado a tiros frente a su casa.  Fue el punto y aparte a a la situación de desconcierto en que estaba sumida Sudáfrica. El gobierno se dio cuenta de que Mandela representaba la mejor –sino la única – opción de una transición negociada y finalmente accedió a celebrar comicios multirraciales.

File:Frederik de Klerk with Nelson Mandela - World Economic Forum Annual Meeting Davos 1992.jpg

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Mandela juró como presidente de Sudáfrica el 10 de mayo. En su discurso inaugural, habló del enorme desafío de revertir el legado del apartheid. “Asumimos un compromiso, de construir una sociedad en la que todos los sudafricanos, blancos y negros, sean capaces de caminar con la frente en alto sin miedo en sus corazones, con la certeza de su derecho inalienable a la dignidad humana: una nación arco iris, en paz consigo misma y con el mundo”.

El carácter combativo de Mandela  no  terminó con su acceso a la presidencia. En una conferencia de prensa durante la visita del entonces presidente de EE.UU. Bill Clinton, Mandela provocó risas entre la prensa al responder a sus críticos: “Aquellos sudafricanos que me han criticado por ser leal a viejos amigos, bueno, pueden irse y tirarse al agua. No voy a traicionar la confianza de aquellos que nos ayudaron”.

Sus encuentros con Fidel Castro y Muhamar Gadafi le valieron las críticas de muchos analistas internacionales, sin embargo, el legado de Mandela ya había entrado en la historia. Pero El presidente logró  persuadir a las corporaciones multinaciones a seguir invirtiendo y confiando en la Sudáfrica post-apartheid y ,  a diferencia de otros líderes africanos, no intentó aferrarse al poder. En diciembre de 1997 abandonó la presidencia del CNA a favor de Thabo Mbeki, quien le sucedería como mandatario del país tras los comicios de 1999.

Un partido de rugby que marcó la historia y acabó convertido en película

Cuando Mandela ganó la presidencia de Sudáfrica, fue muy consciente de que , en su país, ni mucho menos estaba todo hecho. Pese a que las leyes de segregación racil habían sido abolidas, blancos y negros no estaban unidos en su país. Y si quería conseguir que ubiese una verdadera aceptación por ambas partes, el trabajo de conciliación también debía realizarse en ambos sentidos. Por ello, cuando en 1995, Sudáfrica fue elegida para albergar el Campeonato Mundial de Rugby, Mandela se dio cuenta de que el deporte podía ser  el vínculo de unión  entre blancos y negros .

La figura clave para Mandela era el capitán del equipo nacional, Francois Pienaar que  fue citado al palacio de gobierno. Proveniente de una familia que despreciaba a los negros, el deportista supo respetar a un mandatario que lo respetó desde el primer encuentro y que le pidió ganar el campeonato para subir la moral del país y enseñar rugby a los negros para facilitar la integración. Además, Mandela decidió mantener los colores del equipo, a pesar de la oposición de sus partidarios.

El trabajo que ambos hombres llevaron a cabo con la selección fue impoluto. Deportivamente, los Springboks -con Pienaar como capitán y líder- realizaron una campaña excepcional y lograron alzarse con el campeonato mundial. Luego de la victoria, fue el mismo presidente Mandela luciendo una camiseta de los Springboks con el número de Pienaar, quien hizo entrega del trofeo.

Francois Pienaar pronunció entonces una frase que era el reflejo mismo de aquella idea que le había acercado a Nelson Mandela: el equipo había ganado el mundial, no sólo para los 60.000 aficionados en el estadio,  sino para todos los 43.000.000 de sudafricanos.

Bibliografía y enlaces:

Página oficial dela Fundación Nelson Mandela: http://www.nelsonmandela.org/index.php

Pagina dedicada a Mandela en la Unesco: http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=28351&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

Perfil de Mandela en la revista Time: http://www.yachtingnet.com/time/time100/leaders/profile/mandela.html

Información sobre apartheid en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Apartheid

Madrid, L : Nelson Mandela: Intensifiquemos la lucha. Pathfinder Press 1990

Mandela, Nelson: No es fácil el camino de la libertad. Historia del apartheid. Editorial siglo XXI. 1999

Albiñana, Javier: Nelson Mandela: lecciones de vida para el futuro. Editorial Anagrama 2007