Primeros auxilios. Anatomía y fisonomía básicas

Nuestro organismo, el cuerpo humano es una complicada maquinaria.
La sangre por medio del corazón y el sistema circulatorio, se encarga de transportar a todas y cada una de las células de nuestro organismo el oxígeno y aquellos nutrientes que necesita.

Para proporcionar una ayuda eficiente y correcta de los primeros auxilios las personas que presten ayuda deben poseer de antemano unos conocimientos elementales de las estructuras anatómicas y del funcionamiento de los principales órganos del organismo humano.

Nuestro organismo, el cuerpo humano es una complicada maquinaria, cuya unidad fundamental es la célula. Las agrupaciones de células forman los tejidos y los órganos especializados.

El sistema esquelético
El esqueleto humano consta de 200 huesos unidos entre sí mediante articulaciones: sus funciones principales consisten en dar apoyo a otras estructuras tales como músculos así como facilitar los movimientos. También protege las partes blandas y a los órganos vitales como los pulmones o el mismo corazón. Los huesos dependiendo de sus características morfológicas se dividen en largos, cortos y planos.



Las regiones anatómicas se constituyen de agrupaciones básicas. Estas regiones se dividen en:
• El Cráneo. Contiene estructuras fundamentales del sistema nervioso central.
• La Cara. Es uno de los principales mecanismos del aparato respiratorio y digestivo.
• La Columna vertebral. Consta de huesos cortos, llamados vértebras que forman parte de la médula espinal. Tiene un gran importancia debido a que es una pieza básica del sistema nervioso central. Su rotura comporta graves lesiones debido a que es un tejido sin posibilidad de reparación.
• La extremidades superiores que estan formadas por:
— Hombro, formado a su vez por la clavícula, omóplato o escápula.
— Brazo, el hueso que lo constituye se llama húmero y se articula con la escápula.
— Antebrazo, con dos huesos largos, el cúbito y el radio, que en su articulación superior con el húmero forman el codo, y en la inferior con el carpo, la muñeca.
— Mano, en donde distinguimos tres porciones, el carpo, el metacarpo y los dedos.
• La extremidades inferiores, se distinguen cuatro partes:
— Cadera, que consta de tres huesos, isquion, íleon y pubis.
— Muslo, un solo hueso largo, el fémur, que se articula por arriba con la cadera, y por abajo, con la tibia en la rodilla.
— Pierna, formada por dos huesos, la tibia y el peroné.
— Pie, dividido en otras tres porciones, tarso, meta-tarso y dedos.

Estos huesos y sus articulaciones dan a nuestro organismo la capacidad para realizar movimientos. La ejecución de estos movimientos corresponde al sistema muscular contráctil que recibe las órdenes que le envía el sistema nervioso central que a su vez dirige y coordina los movimientos.
Dentro de los músculos se distinguen dos grupos:
— Aquellos sometidos a la influencia de la voluntad o músculos voluntarios
— Aquellos qu como el corazón o el intestino, se contraen o relajan involuntariamente y de forma automática.

El corazón y la circulación de la sangre
El corazón es un órgano alojado en el interior del tórax y protegido por la jaula costal: tiene cuatro cavidades y se encarga a través de sus contracciones (sístoles) de bombear la sangre a los vasos y hacerla así circular. Se activa por estímulos nerviosos autónomos originados en el propio músculo, entre 60 y 80 veces por minuto.
La sangre por medio del corazón y el sistema circulatorio, se encarga de transportar a todas y cada una de las células de nuestro organismo el oxígeno y aquellos nutrientes que necesita. También recoge de ellas todos los desechos y productos nocivos y los elimina filtrandolos por los riñones. La sangre es un fluido formado por células que sobrenadan en un liquido llamado suero, totalizando un volumen total de cinco a cinco litros y me-dio que es lo que llamamos volemia. Existen tres tipos de células sanguíneas: Hematíes, eritrocitos o glóbulos rojos, Leucocitos o glóbulos blancos. Y Plaquetas o megacariocitos.

Por otro lado, el suero es el líquido en el que sobrenadan todas estas células y que además contiene proteínas, vitaminas así como otra serie de sustancias que ejercen efectos defensivos y nutritivos. Los glóbulos rojos son los encargados de transportar el oxígeno, a través de una sustancia denominada hemoglobina, desde los alvéolos pulmonares al resto de nuestro organismo. Los globulos blancos nos proporcionan la defensa contra los gérmenes capaces de producir cualquier infección. Existen distintos tipos de glóbulos blancos, como son los linfocitos, monocitos, etc. Las plaquetas nos defienden contra las hemorragias, mediante la coagulación sanguínea.

Estas componentes circulan por los vasos sanguíneos, distinguiéndose tres de estos tipos: Arterias, Venas y Capilares.

El primero de estos vasos, las arterias, están formados por una capa muscular fuerte que hace avanzar la columna de sangre que sale del corazón y que ya ha recogido el oxígeno de los pulmones; este tipo de sangre es de color rojo brillante. Las venas son vasos sanguíneos que únicamente tienen una fina capa muscular y por las que circula la sangre empobrecida de oxígeno y por esta razón es de color granate oscuro. Esta sangre vuelve al corazón, procedente de los distintos tejidos de nuestro organismo. Estos dos tipos de vasos sanguíneos, al igual que las ramas de un árbol,
se van bifurcando haciéndose cada vez más pequeñas hasta formar los capilares.

El aparato respiratorio lo forman las vías aéreas así como los pulmones que son dos vísceras alojadas dentro del tórax. Las unidades funcionales del pulmón se denominan alvéolos, tienen forma de racimos de uvas y se encuentran repletos de aire. A través de la nariz y la boca, el aire penetra hasta nuestros pulmones, don-de se encuentran los alvéolos. Aquí se produce un intercambio doble de gases, atravesando la pared de estos alvéolos. Por un lado, el oxígeno pasa desde el alvéolo hacia los capilares pulmonares que lo rodean; por otro lado, la sangre de los capilares se desprende del dióxido de carbono (CO,) y otros productos de desecho procedentes del metabolismo celular que pa-san hacia el alvéolo. Con el fin de renovar el aire del interior de los alvéolos, la caja torácica tiene que realizar los movimientos de inspiración y espiración, a través de los cuales entra aire puro y se expulsa el anhídrido carbónico, producto del dese-cho celular. El aparato respiratorio y el digestivo comparten al comienzo las mismas estructuras (boca y faringe), pero están separados por una válvula llamada epiglotis, que cierra el esófago cuando se respira, y la tráquea cuando se deglute el bolo alimenticio.

La piel es una barrera que recubre todo nuestro cuerpo y nos separa del exterior protegiendonos. Posee dos capas: una externa más delgada denominada epidermis, y otra más profunda y gruesa llamada dermis, en la que se alojan los órganos receptores del tacto, presión, calor, frío y dolor. También en esta capa encontramos folículos pilosos y glándulas sebáceas. Las sudoríparas, que protegen y lubrifican la piel y el pelo. La piel cumple misiones fundamentales, como son la protección frente a los microorganismos que producen infecciones y la colaboración en el mantenimiento de la temperatura corporal o la ayuda en la eliminación de toxinas, agua o sales.

La digestión es el proceso por el cual nuestro organismo transforma los alimentos ingeridos en energía y materiales estructurales para nuestras células. Los alimentos ingeridos son transformando a lo largo del tubo digestivo en diversas sustancias que van pasando a la sangre y a través de ella llegando a todas las células. Los restos de estos alimentos que se absorven son expulsados en forma de heces. El trayecto del tubo digestivo está rodeado de numerosas glándulas de secreción que vierten su contenido en el mismo, facilitando con ello la digestión.

FUENTES:
BOMBEROS Y BOMBEROS-CONDUCTORES. Ed. MAD. ISBN: 8466571825. ISBN-13: 9788466571821

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons