¿Qué es el Funcionalismo?

El funcionalismo es una teoría basada en el sistema natural para explicar el sistema social.

Las tradiciones son parte del funcinalismo en la sociedad

Una de las principales teorías que orientaron la reflexión de diversas disciplinas durante el siglo XX, y que aún hoy continúan teniendo cierta influencia en la producción académica en ciencias sociales es la que dio por llamarse “Funcionalismo”.
Tradicionalmente enfrentada con el “estructualismo” (de raíz marxista y lingüística), el funcionalismo se presenta como una teoría que busca explicar el sistema social como un todo global que emula a un organismo, en el cual las distintas partes que lo componen desempeñan una serie de funciones de integración y mantenimiento que mantienen el sistema en funcionamiento. Este sistema sólo puede mantener su equilibrio y estabilidad en virtud de las relaciones funcionales que se establecen entre los distintos individuos de la sociedad y de los subsistemas que se activan en dichas relaciones.
En este marco teórico, los seres humanos aparecen como “drogados culturales” que actúan según los impulsos que surgen de los valores culturales que tienen internalizados. Estos impulsos proveen respuestas a cuatro imperativos funcionales, que son los problemas fundamentales que toda sociedad debe enfrentar:


1. La conservación del modelo y el control de las tensiones. Por ejemplo el sistema educativo que todos los países poseen, en el cual se garantiza que los miembros de la sociedad posean un mínimo de valores internalizados que facilitan la conservación del statu quo. En la mayoría de los sistemas educativos se hace hincapié en la endoculturación de los sujetos en aspectos tales como la lengua, las leyes de comportamiento y las normas de socialización, como el respeto a los mayores o la preeminencia de los contenidos científicos frente a los conocimientos populares y del sentido común.

2. La adaptación al ambiente. Aquí no se hace relación sólo al aspecto más obvio: la relación entre las sociedades humanas y la naturaleza; sino que también se alude a la relación entre los distintos grupos sociales que forman el mismo tejido social, por ejemplo en lo que refiere a la división del trabajo, la justificación de la pobreza y la riqueza. La adaptación se centra en la tesis de que ningún ser humano puede desarrollar la totalidad de las tareas que resultan necesarias para el bien de todos, por lo que cada uno debe hacer lo que le corresponde y desde donde le corresponde.

3. La persecución de la finalidad. Acerca de cómo se busca la “realización” de los objetivos sociales e individuales.
4. La integración. Las partes que integran el sistema deben estar relacionadas entre sí, y esta relación debe ser lo más aceitada y lo menos conflictiva posible. Son necesarios procesos que mantengan cohesionadas a todas las partes del sistema, como, por ejemplo, se hace desde las tradiciones o los nacionalismos que apelan a la historia como herramienta de cohesión del presente.

Cada sistema social (sociedad) generará en su interior un complejo conjunto de subsistemas específicos que tenderán a encargarse de cada uno de los problemas que se plantean en función a estos imperativos funcionales. Incluso se plantea que pueden llegar a existir “subsistemas disfuncionales”, que son aquellos que impedirían u obstaculizarían la satisfacción de alguna de estas necesidades para los miembros de la sociedad.

Fotografía: stressbone