¿Qué es la transculturación?

La interacción entre las diferentes culturas de nuestro mundo puede dar lugar a la trasculturación, a la interacción entre ellas, de los cuales se pueden obtener diferentes resultados.

Hasta un tatuaje puede ser un signo de transculturación.

La transmisión cultural es el proceso mediante el cual se genera el traspaso de cultura entre dos actores, ya sean individuos o sociedades completas. Es necesario tener en cuenta que no existe una cultura “única”, sino que cada cultura es una forma que cada sociedad encuentra para adaptarse al mundo y adaptar al mundo a sí. En antropología se plantean tres procesos de transmisión cultural: transculturación, endoculturación y aculturación.

Cuando hablamos de transculturación hacemos referencia a una instancia de negociación entre dos sociedades (y por ende culturas) distintas. En transculturación hay negociación de sentido y prácticas, hay dos culturas que se “encuentran” y en ese encuentro hay consecuencias. Se pueden producir tres efectos:

La primera posibilidad es que las dos culturas que se encuentran tengan un capital simbólico fuerte y similar, y en ningún caso haga falta que reconozcan algún elemento de la otra, por lo que no pasa nada, las dos siguen su camino, no hay transmisión cultural, no hay modificación de practicas o sentidos.

Puede ser, por ejemplo, el caso de la proyección de una película de un director de cine senegalés en una escuela madrileña. Los alumnos verán como es la vida en Senegal, pero, por lo general, no modificarán su forma de vivir en función a los patrones culturales exhibidos en el film. Seguramente tendrán un buen recuerdo de la película (depende de si es buena o mala, entretenida o interesante), pero no sera más que eso, un recuerdo.

La segunda posibilidad es que cultura x y cultura y se encuentran y se fusionan en una nueva, o sea, hay una emergencia de una tercera cultura distinta a las dos anteriores. La cultura emergente es diferente, pero está constituida por elementos que provienen de ambas. Si se diese el caso de que una cultura “fagocita” a la otra estaríamos en presencia de un proceso de Aculturación. En zonas limítrofes de los países latinoamericanos es común la existencia de lenguas intermedias, como el “portuñol”, constituida con elementos lingüísticos de Argentina y Brasil. O ver en Miami como los inmigrantes centroamericanos hay “construido” una cultura en la que se fusionan los elementos que traen desde sus países y los que aporta la sociedad en que se insertan.

La tercera posibilidad es que en ese encuentro entre dos culturas diferentes haya algún elemento de la otra cultura que resulte atractivo para una de ellas. O que al intentar aculturar se de la incorporación al sistema cultural de una sociedad de un elemento foráneo que sea necesario resignificar. Es interesante ver como las culturas se apropian de elementos de grupos y sociedades diferentes, resignificándolos, dándoles un valor distinto al mismo elemento, al punto de que prácticamente pierden el valor original que tenían en su comunidad de origen. Es el caso de los signos tribales maoríes, las runas o las palabras chinas y japonesas, que las sociedades occidentales convierten en motivos de tatuaje puramente estético.

Fotografía: doviende