El significado de las frases hechas (lugares comunes)

Muchas veces en nuestras conversaciones cotidianas se emplean “frases hechas”, expresiones populares cuyo significado suele ser figurado, y aunque literalmente parecieran no tener lógica, todos entendemos qué es lo que se quiso decir, aunque tampoco sepamos el origen de su significado. Son frases que encierran en sí mismas todo un mundo, y describirlas (explicarlas) o querer expresar la misma idea pero con otras palabras, por lo general implica el doble y más de palabras que las que conforman a la frase original.

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Una frase hechaun cliché, un tópico, un lugar común-, es una expresión coloquial, con un significado determinado, que expresa una idea y un saber popular que se transfiere generacionalmente. Veamos el origen y el significado de algunas de las frases hechas más populares y los distintos tipos de lugares comunes existentes.


Primero cabe señalar que existen tres formas de frases hechas.

Los refranes. Suelen ser afirmativos o ejemplificadores, y contienen una moraleja en su sentido. Los refranes suelen tener su origen en fábulas y relatos breves.

Los proverbios. Cumplen una función similar a la de los refranes (afirmar o determinar una conclusión), pero en tono serio y empleando palabras más solemnes. Generalmente los proverbios tienen origen religioso o filosófico.

Los modismos. Emplean palabras propias de un determinado dialecto, expresiones coloquiales de una región, o hacen referencia a situaciones, costumbres o anécdotas propias de un determinado pueblo, lo que su traslación a otros países, aunque hablen el mismo idioma, suele hacer muy difícil su interpretación sin esa información previa del acervo cultural de la zona donde nació la frase.

Además, las frases hechas por lo general no se pueden traducir, dado que en una frase no se pueden reemplazar vocablos por sus sinónimos. Son construcciones gramaticales indivisibles, aunque en algunos casos gramaticalmente hablando estén mal expresadas. No obstante, existen en las distintas lenguas lugares comunes de similar significado -que expresan la misma idea-, aunque su traducción literal (y el significado de cada palabra) no contenga ninguna relación de un idioma al otro.

Una “frase hecha” o “lugar común” adquiere significado no sólo por la interpretación de las palabras según el dictamen del diccionario, sino fundamentalmente por el trasfondo cultural que conlleva.

“A seguro se lo llevaron preso”. La frase es una advertencia de que no existe nada seguro en el mundo, podría haber sido leimotiv de Einstein si su lengua nativa hubiera sido el español.

Su origen se remonta a la región de Jaén, España. Los delincuentes eran llevados preso al Castillo de Segura de la Sierra, donde quedaban recluidos privados de la libertad. “A Segura se lo llevaron preso”, se decía para señalar la condición de ladrón apresado por las fuerzas de seguridad. Al cruzar el océano, la frase cambió de género, y en América comenzó a popularizarse la expresión hoy usada: “a seguro se lo llevaron preso”, ya no para denotar la condición de delincuente apresado, sino simplemente para afirmar que nada es 100% fiable o que todo puede suceder.

“Más loca que una cabra”. Frase despectiva sin dudas. Se origina en las granjas, y seguramente debe provenir de regiones frías, de montañas o sierras. Las cabras y los corderos tienen comportamientos distintos. Los corderos una vez destetados siguen a su rebaño y especialmente a su madre. Mientras que las cabras, más inquietas, tras el destete suelen escaparse y perderse en los montes. Al anochecer se escucha a las jóvenes cabritas, perdidas, berreando por su madre. El granjero debe ser previsor y encerrar bien el corral sino quiere perder parte del ganado, ya que sabe lo locas que son las cabras.

“Hasta que las velas no ardan”. Esta expresión que hoy significa “fiesta de largo aliento”, reunión, encuentro, o actividad que se extenderá muchas horas, antaño también se relacionaba con el tiempo. Aunque más precisamente con una forma de medirlo.

En los prostíbulos, la madama entregaba al cliente un número determinado de velas de acuerdo a lo acordado previamente (a lo pagado). La duración de la luz de las velas delimitaba el tiempo dentro de la alcoba.

“Viva la Pepa”. Hoy es una expresión que significa “todo vale”, “vivamos de fiesta” o el libre albedrío al extremo. Pero en sus orígenes la expresión significaba todo lo contrario. El grito “Viva la Pepa!”, era utilizado por los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Del apodo “Pepe” (José) derivó “viva la Pepa”, como una forma sutil de decir “viva la Constitución”, pero quedando a salvo de ser reprimidos.

“Al tun tún”. Con respecto a esta “frase hecha” no hay acuerdo entre los paremiólogos (lingüistas especializados en el estudio de los lugares comunes). Algunos sostienen que proviene del término en latín “ad vultum tuum”, que significa “al bulto”; mientras que otros señalan que directamente es una derivación de la onomatopeya del sonido del galope del caballo.

“Atar los bártulos”. Esta frase suele utilizarse para referirse a hacer las maletas, aprontar las valijas y otros elementos para realizar un viaje o mudanza. Su origen se remonta a la extensa obra del profesor de Derecho y jurisconsulto de la Edad Media, Bártulo de Sasso-Ferrato. Los estudiantes de Sasso-Ferrato tenían que llevar consigo los 13 volúmenes que contaba la obra del profesor. Atar los libros era la mejor opción para poder llevarlos sin que se caiga ninguno en el viaje. Entre los estudiantes, y seguramente, a espaldas del Sasso-Ferrato, se decía “atar los bártulos”, quizás en tono despectivo al profesor que tanto había escrito.

Hoy, la capacidad de los discos rígidos actuales y las cada vez más livianas notebook, simplifican la tarea.

Estas no son las únicas frases hechas que existen, los lugares comunes son cientos y hasta miles. ¿Conoces el origen de otros?

Por último, cabe señalar la extensa crítica al uso de las frases hechas en el lenguaje coloquial. Usar estas (u otras) frase hechas tiende a que las personas no piensen lo que están diciendo, que repitan sin razonar el significado de lo que están expresando; es la crítica que desde diferentes ámbitos intelectuales se puede escuchar.

Entre muchos otros, hay dos pensadores que vale destacar en esta línea de pensamiento. Uno es Gustave Flaubert, uno de los máximos novelistas del siglo XIX, autor de Madame Bovary. Su Diccionario de los lugares comunes, que nunca terminó de escribir dado que permanentemente le agregaba nuevas entradas siempre en orden alfabético, comenzó siendo un glosario de –precisamente “lugares comunes”- para ir trasnformándose con el correr de los años en una ingeniosa sátira y aguda crítica a las clases altas de la burguesía francesa.

La “Exégesis de los lugares comunes” de León Bloy, es una obra publicada en dos entregas (la primera parte en 1900, la segunda en 1913), que reúne una colección de frases hechas desmenuzadas con agudeza y dura crítica por su autor.

imagen: Emilio del Prado