Tres técnicas para eliminar la tensión de nuestras vidas

En esta entrada conoceremos tres técnicas para eliminar la tensión de nuestras vidas. La relajación, la meditación y la biorretroalimentación

La vida moderna se acelera cada vez más y eso hace que la mayoría de nosotros acumulemos tensión. Esto se hace sentir sobre todo a nivel muscular, tas lo cual sobrevienen dolores en la zonas del cuello, sobretodo. Ni siquiera las personas que tienen un trabajo sedentario de oficina se salvan de esta acumulación de tensión por lo que vamos a revisar tres técnicas al alcance de todos para poder aliviar e incluso eliminar la tensión de nuestras vidas. Unas se mezclan con otras en nuestro favor. Veamos. La primera es la relajación. Esta es una habilidad aprendida que necesita práctica. Aprender a generar una respuesta de relajación es un proceso que se puede aprender por un simple acondicionamiento y formación de un hábito. Un método de relajación es la Relajación Muscular Progresiva o RMP y se basa en el hecho de que todos los músculos están hasta cierto grado en tensión constante, y por lo tanto para aprender a relajarlos, uno tiene que reconocer esta tensión. El objetivo de la RMP es inducir la relajación muscular profunda por medio de liberar gradualmente la tensión de las diversas partes del cuerpo, parte por parte.

Imagen tomada de Flickr por flequillo

Lo primero es mantener una posición cómoda, echados boca arriba será lo mejor. Hay que cerrar los ojos y concentrarnos en cada uno de los diferentes grupos musculares del cuerpo. Al mismo tiempo la respiración debe ser lenta y profunda. Poco a poco debemos ir “desactivando” cada uno de nuestros músculos, desde los pies hacia la cabeza. Mentalmente hay que repetir las órdenes para que se produzca este proceso de modo efectivo, siempre con los ojos cerrados. Esta técnica ha tenido mucho éxito en curar ciertas enfermedades asociadas a la tensión acumulada como hipertensión, migrañas y úlceras. Antes de coger experiencia en esta técnica hay que añadir un paso previo, el cual es tensar cada uno de nuestros músculos para luego irlos soltando de uno en uno. Así aprendemos a reconocerlos. La segunda gran técnica que tenemos a nuestra disposición es la biorretroalimentación. Aquí si es necesario el concurso de un terapeuta experimentado ya que se utiliza un equipo electrónico sensible que mide las funciones del cuerpo y permite que otra persona reconozca los cambios sutiles que normalmente no notaría. Esto le permite a la persona saber qué pensamientos o emociones le producen cambios físicos, buenos o malos.



De esta forma, puede aprender a controlar ciertas funciones corporales, como la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea, la actividad de las ondas cerebrales, la temperatura de la piel y las contracciones musculares involuntarias. Existen diversas técnicas dentro de este método como el electromiógrafo mediante la colocación d electrodos en puntos estratégicos para inducir la relajación. También se puede usar la respuesta galvánica de la piel midiendo los cambios de resistencia eléctrica en la piel para detecta la excitación emocional. El objetivo de estas técnicas es darle a la persona control sobre sus sistemas nerviosos autónomos. Finalmente tenemos la tercera técnica, la de la meditación. Desde el punto de vista fisiológico, la meditación disminuye la velocidad metabólica del cuerpo al disminuir funciones corporales como el consumo de oxígeno, la frecuencia de la respiración, la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea, la actividad del sistema nervioso simpático y el nivel de lactato en la sangre. La meditación también tiende a aumentar la estabilidad psicológica de los que la practican. En diferentes partes del mundo la meditación se ha usado por siglos como un medio para lograr un estado de relajación profunda y paz mental.

Imagen tomada de Flickr por alejandro cortes

La meditación es una herramienta que usa la conciencia interna y la mente para liberar la tensión y producir relajación, tranquilidad y paz interna. La relajación no es lo mismo que la meditación, pero es el resultado final de una técnica adecuada de meditación. Para una buena meditación hay algunos requisitos básicos como un ambiente tranquilo y callado, libre de distracciones. La persona debe estar lo más cómoda posible. La actitud debe ser pasiva, los pensamientos deben ser liberados. También se necesita un objeto mental en el cual concentrarse para eliminar otras posibles interferencias. Incluso puede ser una palabra o una silaba. La respiración es muy importante una vez que se han conseguido estos requisitos ya que hay una relación muy estrecha entre la respiración y el sistema nervioso central. El ritmo respiratorio lo podemos asistir estando conscientes de la contracción y expansión del diafragma en forma rítmica. La profundidad también es importante y se recomiendan cinco segundos de inspiración y expiración por diez segundos de continencia. Una combinación o alternancia de estas tres técnicas pueden ser de mucha utilidad. Al menos dos de ellas las podemos hacer en casa y sin costo alguno.